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“El cariño popular sigue, los que se borraron fueron los políticos”

Leonardo Nelson Price, “El olímpico”, fiel a su costumbre, no dejó tema por tocar. Mientras disfruta de su familia en Rawson, el atleta de 40 años repasó la gloria eterna de Beijing 2008 y el sufrimiento, las privaciones y los respaldos inolvidables para cumplir con “el sueño del pibe”. Elogió a los futuros olímpicos, Joaquín Arbe y, mucho más, a “Coco” Muñoz. Además, picante como en la pista, disparó contra los funcionarios “que me usaron para la foto, me prometieron cosas y luego se borraron o ni siquiera me recibieron”.

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Leo Price se borraron los políticos

Textual. El clásico, tómelo o déjelo. Sin vueltas ni mucho menos rodeos. Puede gustar o no. Usted puede estar de acuerdo o no. Pero el laureado deportista de Trelew abre la boca y, justamente, desapercibido no pasa. En la nota, incluso, y hasta por momentos muchos momentos del diálogo su respuesta es más bien un monólogo que no permite interrupciones o el periodista prefiere no interferir, porque lo nota embalado. Explosivo.

De alguna manera, como en sus mejores años en la pista “José Romano” o en cualquier otro lugar con piso de tartán o de sintético, que abunda en el país pero que se sigue reclamando y extrañando por estos lados, Price no se desdijo aún pasado tanto tiempo de aquella época dorada.

La extensa charla se dio en el programa social y deportivo “Nada Personal”, que sale todos los mediodías en Radio Sudaca 105.3 FM Comunitaria de Trelew, y siempre tiene su reiteración cada noche a partir de las 22.

El presente lo ubica “estudiando peluquería y cumpliendo la felicidad inigualable que significa estar en casa con mis hijos. Jugar, hacer la tarea, mirar películas, cocinarles y todas esas cosas que a veces trabajando a pleno no alcanzas a disfrutar del todo”, comenzó diciendo.

“No es tan sencillo, obvio, porque tengo hijos chiquitos y en muchas ocasiones les cuesta entender del todo qué está pasando y por qué. Cuesta que hagan la tarea virtual y esas cosas, pero igual la llevamos en familia ja ja”, contó sobre estos tiempos de pandemia y guardados en el hogar.

El fuego sagrado de Beijing y su gran sueño cumplido.

Teo, Byron, Lucas y Clara, componen, junto a la firma compañera Eliana, el vínculo afectivo con domicilio en la capital provincial, y hay que nombrar y sumar a Nahuel, el marplatense de 10 años, quien aún no conoce las tierras del Valle chubutense. La niña se encuentra muy cerca de cumplir los 15 años de vida, “así que estamos rogando para que ojalá podamos festejarlos como realmente se lo merece”, acota el orgulloso papá del corazón.

En el plano estrictamente personal y en la faz deportiva, comentó que “este año tenía planificado correr un maratón junto a mi amigo Darío Goyeneche, dos medio maratón en Buenos Aires y algún que otro viaje, para comenzar a sumar más experiencia en los circuitos callejeros”.

El también entrenador, en términos de un año perdido en otros aspectos,  mencionó que “este año lamentablemente quedó postergada la participación de Joaquín Arbe en los Juegos Olímpicos de Tokio, justo que se daba la presencia de dos de los nuestros en algo tan grande, ya que “Coquito” Muñoz también tendrá que esperar”.

Con «Manu» Ginóbili, el abanderado de la delegación argentina en los Juegos Olímpicos de 2008 y uno de los mejores deportistas de todos los tiempos. Un lujo.

El por siempre pibe de Barrio Etchepare e hijo de Margarita Antelaf, ya metido en la temática olímpica, expresó “antes de estos dos atletas, en otros momentos creí que los que iban a llegar a los juegos iban a ser Jorge Mérida o Matías Schiell. Apostaba por ellos. Sé muy bien que lo intentaron, deben estar tranquilos porque entrenaron y pusieron las agallas necesarias para alcanzar el objetivo, pero no se les dio”.

Una vez más, recordó que “cuando sufría en muchísimos aspectos en pos de alcanzar mi gran meta, porque me costó horrores llegar a la marca y por momentos supuse que no llegaría nunca. No llegué solo, para nada, ya que hubo gente que estuvo a full conmigo, creyó y puso todo por mí. Psicológicamente, económicamente y llamándome siempre, tuve a  personas como la familia de Leandro Manquillán y Marcela Pérez, más Gabriel Lloyd, Raúl Montoya y el galenso Morlay, por ejemplo”, remarcó.

Sobre Arbe y Muñoz, dijo que el segundo de los nombrados “me sorprendió su logro mucho más que lo de Joaquín. Es tan joven y en menos de un año corrió cuatro maratones y todas con un registro por debajo de 2 horas, 15 minutos. Tremendo. Espectacular. Lo que ahora deseo de él, es que ojalá se cuide, porque semejante esfuerzo le puede llegar a pasar facturas más adelante”, aclaró.

Con el jamaiquino Usain Bolt, hasta acá el mejor velocista de la historia.

Haciendo otra comparación entre los mencionados atletas cordilleranos, Price agregó que “en algún momento peleaba con Arbe de porqué corría tantas carreras o incluso maratones siendo tan joven, pero por momentos él argumentaba, y con toda la razón del mundo, que esa carrera era su único sustento económico. Correr para él significaba la comida para sus hijos”, recordó sobre aquellos tiempos del esquelense albañil.

“Hoy, viendo a Arbe, entiendo que algo le pude haber enseñado, porque es todo un profesional e incluso me animo a decir que es mucho más profesional de lo que fui yo.  Es más, si se hubiese cuidado más de joven, tendríamos a un atleta extraordinario por muchísimo más tiempo”, sentenció.

Leonardo Nelson Price, a modo de ejemplo, se dirigió a quienes persigan una meta, sea cual fuere la actividad deportiva que encaren: “no hay otra que entregarse el cien por cien. No sirve guardarse algo. Nada. Dejen la vida. Van a sufrir mucho, tendrán sus privaciones, tendrán que hacer rifas, gritarán, llorarán, pero cuando lleguen al objetivo, será único y un momento irrepetible”, resaltó.

Con su coequiper y uno de sus mejores amigos, Gabriel Lloyd.

“En su momento, también me ayudó mucho Diario Jornada. Hasta viajes a dedo metí. Actualmente las cosas son bastante distintas para los atletas. Y está bárbaro que así sea. Además, anda a decirle ahora a un chico que haga semejante sacrificio. Primero que los padres te comen y segundo que estamos ante una generación del poco sufrimiento. Está todo muy fácil para ellos. Mi entrenador  Hugo Santos, si tenía que pegarme una bofetada para despertarme, lo hacía y estaba bien. Porque lo hacía por mi bien”, reconoce.

Si se quiere, hasta acá eran los recuerdos de los momentos más gratificantes. Pero llegó el punto de los reconocimientos y la valorización a semejante logro personal. El que por entonces sumaba funcionarios de todo tipo para la foto o lo que sea, para estar del olímpico.

“Sinceramente, hablando  del ambiente atlético, muchas veces me siento más querido afuera de mi ciudad o de mi provincia. Ahora, en el ámbito general y en todo Chubut, me pasa que la gente siempre me demuestra su afecto y se acuerda de lo que hice”, repasó.

Y ya imparable, como en unos 800 o 1500 metros, arrancó sin tapujos. Casi un monólogo: “pasado el tiempo me siento usado y hasta desvalorizado por los políticos. Me deben una beca que es una jubilación olímpica. Y no es solo a mi ehhh. Es una deuda de años. Omar Narváez, Nazario Araujo, “Balito” Sepúlveda, entre otros. Eso sí, en el momento, la foto la quieren todos. Desapareces de los medios y para ellos no existís más. Gustavo Mac Karthy es un caso. Hasta el día de hoy le tengo bronca. Es más, si llegara a cruzarme con él, le diría que es un mentiroso y algo más. Eso me duele porque soy de palabra. No soy falso. Ricardo Fueyo y Paco Mayorga son otros. Me prometieron cosas y después nunca más me atendieron. Se borraron”, disparó Price, aún ofuscado y pese al paso del tiempo.

Rematando su análisis crítico y bien direccionado, contó que “pese a muchos políticos, igual llegué a lo máximo que se propone cualquier deportista cuando recién se inicia. Los funcionarios en general no tienen ni idea del esfuerzo y lo que deja un deportista para alcanzar un objetivo. Yo igual y pese a todo siempre corría con la misma felicidad que estando en una fiesta. Eso me decían siempre Manquillán y Leonardo Malgor. Que disfrutara ese momento y yo lo hacía. La previa era brava, pero el correr era lo festivo. No me consideré un talentoso. Lloyd lo era. Yo llegaba a la meta todo transpirado, destruido y él como si nada ja ja. Sin él en Trelew, quizás yo no terminaba siendo quien fui. En Mar del Plata, luego aparecieron a mi lado Malgor y Mariano Mastromarino”, acotó.

En el final de la nota, Leonardo Price se refirió a por qué no pudo sumar otra presencia olímpica, como si fuese tan sencillo, pese a que seguía figurando como objetivo: “recuerdo que a Atenas lo miré por la tele y llorando, porque me veía ahí. Luego vino Beijing. La revancha. Y en los siguientes juegos de Londres, sentí bronca hacia los políticos que te dije. Me pidieron algo irrisorio, ridículo para alguien que ya había estado en unos juegos. Tenía que demostrarles algo más a ellos. Irrespetuosos e insólito. En lo personal, mi situación económica no me permitía hacer avanzar en nada. Ojo, para nada, jamás, me arrepentí de nada y cero reproches”, concluyó.

Gentileza: Héctor Fabián Araneda («Nada Personal», Radio Sudaca 105.3).