En el marco del acto de apertura oficial de la Séptima Edición del Festival Acuático, se realizó un reconocimiento a familiares de Tomás Curti, un visionario que construyó el primer balneario de la ciudad.
Mario Manara, descendiente de Tomás Curti, relató: «Mi bisabuelo era joyero-relojero, vino a Madryn en 1907». Como estaba perdiendo la visión, «soñó y desarrolló, invirtió en un balneario que fue el segundo en el país».
El «Balneario Argentino», el segundo de su tipo en Argentina, estuvo ubicado aproximadamente entre la entrada del Muelle Piedra Buena y la calle Roque Sáenz Peña, y funcionó desde 1915 hasta 1919.

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Tomás Curti, un inmigrante italiano, era un hombre visionario que decidió desarrollar este proyecto. En un principio, además de los elevados costos que conllevó la edificación, tuvo graves inconvenientes con las autoridades de Subprefectura y algunos comerciantes por motivos diversos. Estos alegaban que obstruía la vista al mar, que el balneario estaba emplazado en tierras ilegales y que la obra estaba fuera de los códigos establecidos. A pesar de las discusiones, la obra se realizó dado que contaba con una aprobación provincial para desarrollar la empresa.
Manara indicó: «Tenemos guardadas cartas de todas las negociaciones que él hizo con las empresas navieras para fomentar el turismo, como también con la empresa del ferrocarril que había en ese momento para fomentar el tema de la temporada de baños en el balneario que estaba en lo que es la continuación de la calle Roque Sáenz Peña, cerca de donde está la rambla ahora».
El balneario tenía innumerables elementos que lo distinguían, como una sala de juegos de azar, instalación de agua fría y caliente, instrumentos musicales y un espacio con aparatos de gimnasia.
Su bisnieto contó: «Fue muy difícil, fue titánico lo que hizo. De hecho, le fue mal, terminó fundiéndose e inclusive le llevó la vida».





