Treinta años después de su lanzamiento, los Tamagotchi vuelven a ocupar un lugar destacado en la cultura popular. Lejos de ser solo un recuerdo de los años noventa, estas mascotas virtuales atraviesan un renovado ciclo de popularidad, impulsado tanto por adultos que las redescubren desde la nostalgia como por jóvenes que las adoptan como un objeto retro en plena era de la inteligencia artificial.
Creados por la compañía japonesa Bandai Namco en 1996, los Tamagotchi propusieron una dinámica tan simple como demandante: alimentar, limpiar y cuidar a un personaje digital para garantizar su supervivencia. Esa lógica, que exige constancia y atención diaria, se mantuvo prácticamente intacta a lo largo de las décadas y continúa siendo uno de los principales factores de su atractivo.
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Según datos oficiales de la empresa, ya se vendieron más de 100 millones de unidades en todo el mundo y, en los últimos cinco años, las ventas se multiplicaron por siete. El crecimiento no solo responde al recuerdo de quienes los usaron en su infancia, sino también a la búsqueda de experiencias digitales más simples, tangibles y alejadas de las pantallas complejas de los smartphones.
En la actualidad, los Tamagotchi se consolidaron además como un accesorio de moda. Son habituales en mochilas y carteras de jóvenes de la Generación Z, especialmente en centros urbanos como Harajuku, en Tokio, donde la estética de principios de los 2000 volvió a ganar protagonismo. Japón concentra cerca de la mitad de las ventas globales, seguido por América, que representa aproximadamente un tercio del mercado.
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Para celebrar su 30° aniversario, Bandai Namco inauguró una muestra especial en Tokio que recorre toda la historia del producto, desde los modelos originales de pantalla monocromática hasta las versiones actuales con pantallas a color, conectividad y funciones sociales. A tres décadas de su aparición, el pequeño huevo digital confirma que, incluso en tiempos de inteligencia artificial, algunas ideas sobreviven gracias a su simpleza y a la experiencia emocional que generan.
Fuente: TN.


