Se cumple un nuevo aniversario del incendio y explosión en el local comercial de Puerto Madryn, un episodio que cambió la mirada sobre la necesidad de contar con bomberos voluntarios.
La crónica del incendio de La Anónima, ocurrido el 25 de julio de 1960, fue publicada en el libro del 60° aniversario de la Asociación Bomberos Voluntarios de Puerto Madryn.
Tres hombres se encontraron puntualmente a las 9 de la mañana del 25 de julio de 1960 en la esquina de Yrigoyen y Roca. Era lunes, y una fuga de gas que venteó todo el fin de semana hizo que el imponente local comercial que estaban por abrir fuera una trampa de la que ya no podían escapar. Los protagonistas: Federico Dunker, Ricardo Álvarez y Enrique Navarrete, jefe de ventas, contador y capataz, respectivamente, de la sucursal Puerto Madryn de la Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia.
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La rutina de Dunker y Álvarez transcurría en la oficina de la administración, cuando el contador encendió el fósforo que originó el caos. No hay acuerdo entre los memoriosos sobre el motivo de esa acción. Hay quienes dicen que fue para encender los enormes caloramas a gasoil que tenía el gran almacén, y otros que esa llama fue motivada por la necesidad del primer cigarrillo de la mañana. Lo cierto es que el gas acumulado de dos días, que había estado saliendo por las cañerías corroídas después de una gran inundación en el año 58, se combustionó y produjo una explosión de tal magnitud que Navarrete salió despedido más de 20 metros, envuelto en la persiana principal de la ochava que estaba abriendo en ese preciso momento.
Los relatos coinciden en que fue «milagroso» que semejante estallido no se haya cobrado víctimas fatales. Inmediatamente, el fuego fue más un espectáculo que una preocupación para los pobladores de aquella pequeña aldea que era Madryn en el año 60.
El local ardió durante días debido a una gran cantidad de cubiertas de caucho que allí también se vendían y estaban acopiadas en un salón contiguo. Los productos de almacén se quemaban o se encontraban esparcidos por la calle debido a la onda expansiva. Cuenta la leyenda urbana que la gente se llevaba las latas de leche condensada convertidas ya en dulce de leche por efecto del calor.
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No existen registros fehacientes de cómo se extinguió el gran incendio. Lo más probable es que el fuego no tuviera nada más para quemar. Hay quienes dicen que llegaron bomberos en un autobomba desde la localidad vecina de Trelew. Probablemente fueran de la Policía, dado que la fundación de la Asociación de Bomberos de esa ciudad data de 1976.
Pero lo cierto es que ese gran incendio generó gran inquietud entre algunos vecinos de Puerto Madryn quienes, siendo conscientes de la desprotección que corrían los ciudadanos y los bienes materiales, decidieron fundar una asociación de bomberos voluntarios.
Una historia, muchas voces
Algunos de los datos que se cuentan en la crónica y las imágenes que la acompañan fueron provistos por vecinos y vecinas de Puerto Madryn. Desde las redes sociales de la Asociación y los medios de comunicación locales se hizo una convocatoria a compartir información del histórico incendio de la Anónima de 1960 por parte de quienes hubieran sido testigos del hecho o escuchado de primera mano en boca de sus familiares.
A esta información se le sumó la provista en el taller de recordación organizado el 3 de agosto de 2024 por la Asociación y el Centro de Estudios Históricos y Sociales Madryn, por testigos directos del hecho, algunos de los que ya habían aportado su testimonio para el libro y otros que asistieron para el evento.


