A los 80 años falleció el neozelandés que llevó a Los Pumas a sus primeros cuartos de final en un Mundial y dejó una huella imborrable en el rugby argentino.
El mundo del rugby despide a una de sus figuras más influyentes. A los 80 años, falleció Alex Wyllie, exjugador de los All Blacks y entrenador de Los Pumas en el histórico Mundial de 1999. Su legado en el seleccionado argentino marcó un antes y un después, al convertirlo en un equipo competitivo a nivel internacional.
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Apodado «Grizz», Wyllie tuvo una destacada trayectoria dentro y fuera del campo. Como tercera línea, defendió la camiseta de Nueva Zelanda en 11 partidos entre 1970 y 1973. Luego, como entrenador, alcanzó un impresionante 86,2% de victorias con los All Blacks entre 1988 y 1991. En 1996 llegó a Argentina como asistente y, tres años después, asumió como head coach de Los Pumas.
Su mayor hito al frente del seleccionado argentino fue en el Mundial de 1999, cuando, apenas 15 días antes del torneo, tomó las riendas del equipo. Bajo su dirección, Los Pumas vencieron a Samoa y Japón en la fase de grupos y lograron un histórico triunfo ante Irlanda en los playoffs, avanzando por primera vez a los cuartos de final de una Copa del Mundo.
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La Unión Argentina de Rugby (UAR) expresó su pesar a través de un mensaje en redes sociales: «Dejó una huella imborrable en la historia del rugby argentino y lo recordaremos por siempre». Agustín Pichot, capitán de aquel plantel, también le dedicó palabras emotivas: «Fue el fundador del rugby moderno argentino. Más allá de eso, me enseñó sobre la lealtad, el amor y el compromiso».
El legado de Alex Wyllie trasciende los resultados deportivos. Su trabajo influyó en la evolución del rugby argentino y sentó las bases para futuras generaciones de jugadores y entrenadores. Su nombre quedará grabado en la historia del deporte.
Fuente: Noticias Argentinas.


