La Organización de Naciones Unidas para Asuntos Espaciales (Unoosa) ha tomado medidas para abordar el preocupante aumento de la basura espacial que orbita alrededor de la Tierra. Con la cantidad de desechos en el espacio estimada en cerca de 11 mil toneladas, la Unoosa ha presentado una serie de normativas destinadas a frenar este problema creciente.
Desde el lanzamiento del primer satélite en 1957, más de 15.700 satélites han sido enviados al espacio, y aproximadamente la mitad de ellos ya no están en funcionamiento. Según la Agencia Espacial Europea (ESA), esto ha resultado en unas 10.900 toneladas de chatarra espacial en órbita. La proliferación de misiones satelitales en los últimos años, tanto de agencias gubernamentales como de empresas privadas como Starlink de Elon Musk, ha exacerbado aún más este problema.
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La basura espacial no solo representa un riesgo de colisión con otros objetos en el espacio, sino que también contribuye a la contaminación lumínica al reflejar la luz de las estrellas y otros astros. Un estudio de la Royal Astronomical Society del Reino Unido en 2021 reveló que la cantidad de objetos en la órbita terrestre podría aumentar el brillo del cielo nocturno en más del 10% en muchas partes del mundo, afectando gravemente la observación astronómica.
La Unoosa busca abordar este desafío apremiante con la implementación de regulaciones que promuevan prácticas más responsables en la actividad espacial y reduzcan la creciente acumulación de basura espacial en la órbita de la Tierra.


