En menos de 15 días se confirmaron dos focos de gripe aviar cerca de General Roca, Río Negro, y un caso en aves domésticas en Tierra del Fuego, dentro de la región de Magallanes. La situación encendió las alertas sanitarias en la Patagonia y obligó a reforzar los controles en granjas y criaderos.
Los brotes se produjeron en cercanías de áreas donde las aves de traspatio pueden entrar en contacto con aves migratorias, lo que aumenta el riesgo de propagación del virus. Ante este escenario, se intensificaron las medidas de prevención, incluyendo la vigilancia de aves sospechosas y la rápida intervención de las autoridades sanitarias.
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En Tierra del Fuego, tras detectarse un caso de influenza aviar en aves domésticas, se activaron protocolos que incluyeron el aislamiento del foco, el control del movimiento de animales y estrictas medidas de bioseguridad.
La rápida propagación del virus genera preocupación en el sector avícola, tanto por su impacto en la producción como por posibles repercusiones económicas, incluyendo el aumento del precio de los productos avícolas.
Las autoridades insistieron en mantener la vigilancia y adoptar medidas preventivas para evitar que la enfermedad se expanda en la región.


