Una multa de 2000 euros impuesta por la Agencia Española de Protección de Datos marcó un precedente en Europa. Los padres de un adolescente fueron sancionados luego de que su hijo creara y difundiera imágenes falsas de sus compañeras de clase generadas con inteligencia artificial, vulnerando la intimidad de las menores.
El caso puso en evidencia la facilidad con que cualquiera puede acceder a herramientas capaces de producir deepfakes hiperrealistas y con potencial de causar graves daños psicológicos y sociales. Las imágenes fueron compartidas en redes y plataformas para adultos, amplificando la exposición y el acoso.
Expertos en ciberseguridad advierten que la creación de contenido sexual manipulado con IA constituye una forma de violencia digital. “Las víctimas pueden sufrir durante años porque borrar totalmente esas imágenes de internet es casi imposible”, explicó el abogado David Regairaz.
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El fenómeno crece sin que las leyes logren acompañar el ritmo de la tecnología. Mientras los marcos regulatorios europeos comienzan a incluir la creación y difusión de desnudos falsos como violencia de género digital, especialistas reclaman sanciones más severas y medidas preventivas para proteger a las víctimas.
Organismos como el Instituto Europeo de Igualdad de Género ya catalogan este tipo de contenidos como una forma de acoso sexual en línea. En Argentina, las autoridades recomiendan denunciar cualquier caso de violencia digital llamando al 144 o por WhatsApp al +54 9 11 2771-6463.
El desafío es global: la inteligencia artificial democratizó la creación de imágenes, voces y videos, pero también multiplicó los riesgos de abuso. El daño puede ser irreversible, incluso cuando las fotos son falsas, porque las heridas emocionales y sociales de las víctimas son reales.
Fuente: TN.
Imagen: AdobeStock/GeminiAI.


