Laura Lara y Lighuen Salazar dialogaron con Radio 3 y contaron cómo fundaron el local que nació de una necesidad y terminó convirtiéndose en un fenómeno.
Unos dos jóvenes oriundos de Chubut, Lauro Lara (Esquel) y Lighuen Salazar (Trevelin), relataron en diálogo «Da para Más», programa que conduce Sarah Valentina Moreira en Radio 3 AM 780, cómo transformaron una costumbre argentina en un emprendimiento gastronómico exitoso en Córdoba Capital. Allí fundaron “Araucaria”, un local especializado en tortas fritas que nació de una necesidad y terminó convirtiéndose en un fenómeno.
“Llegamos como estudiantes del sur y en los días de frío íbamos a buscar tortas fritas, pero acá no había”, recordó Lauro en Radio 3. Esa ausencia del producto típico fue el punto de partida para empezar a producirlas en su propio departamento. En la misma línea, Lighuen explicó cómo se dio el inicio del proyecto: “Empezamos en un balconcito haciendo tortas fritas para nosotros y nuestros amigos, sin pensar que se iba a convertir en un local”. Con el tiempo, la demanda creció rápidamente.
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El emprendimiento no estuvo exento de dificultades. “Encontrar local en Córdoba fue muy difícil, y después vino la pandemia y todo se complicó aún más”, señaló Lighuen. Aun así, destacaron el acompañamiento familiar como clave para sostener el proyecto.
Lauro agregó además que el crecimiento fue progresivo y lleno de obstáculos: “Hubo momentos en los que no sabíamos si íbamos a poder seguir, pero la gente nos acompañó desde el principio y eso nos empujó a no bajar los brazos”.
Con el paso del tiempo, Araucaria se consolidó como un local de referencia en Nueva Córdoba. “Hoy tenemos una comunidad hermosa, muchos clientes que incluso se emocionan al probar nuestras tortas fritas porque les recuerdan a su infancia o a su familia”, contó.
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Además de la receta tradicional, el emprendimiento sumó innovación. “Tenemos variedades como caprese, jamón y queso, dulce de leche y hasta chocotorta”, explicó Lighuen, quien destacó que cada mes incorporan nuevas propuestas.
La identidad patagónica sigue presente en cada producto. “Queremos que la gente pruebe un pedacito del sur en Córdoba”, afirmó Lauro, remarcando que la receta mantiene la esencia casera de las tortas fritas tradicionales.
El local se adaptó también a las dinámicas de consumo universitario. “En días de lluvia o frío la gente hace fila hasta la esquina, es una locura”, contaron ambos al describir la demanda en los momentos de mayor venta.
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Sobre el futuro, los emprendedores adelantaron sus planes de expansión. “Nos gustaría abrir otro local en otro barrio de Córdoba”, dijeron, aunque remarcaron que el objetivo principal es seguir mejorando la producción sin perder la esencia artesanal.
Finalmente, ambos coincidieron en que el proyecto es también una construcción emocional. “Hay que ser creativos, pero también tener el apoyo de la familia y el amor por lo que hacemos”, concluyeron.









