Permanecen demandas de bonistas individuales por alrededor de US$2.000 millones, además de otros litigios internacionales cuyo monto conjunto asciende a cerca de US$10.000 millones.
Desde la FIFA, Gianni Infantino defendió la propuesta al asegurar que busca potenciar el desarrollo económico del fútbol mundial y garantizar una distribución más equitativa de los recursos entre las asociaciones nacionales.