El Times Higher Education Latin America University Rankings 2026 reveló una caída histórica para el sistema universitario argentino: solo tres instituciones lograron mantenerse en el top 100 y ninguna figura entre las primeras cincuenta. Brasil consolida su dominio regional con siete universidades en el top 10.
MIRÁ TAMBIÉN | Comic Con Argentina celebra su edición más grande
El Times Higher Education Latin America University Rankings 2026 expuso un retroceso profundo para las universidades argentinas. El país, que el año pasado contaba con ocho instituciones dentro de las primeras cien, ahora mantiene solo tres y queda fuera del top 50 por primera vez desde que el ranking se expandió en la región.
El cambio metodológico del ranking —que ahora utiliza los mismos estándares globales del World University Rankings, con 16 indicadores que evalúan investigación, enseñanza, proyección internacional, ambiente académico e industria— generó reacomodamientos significativos y acentuó las debilidades estructurales del sistema argentino. Con más peso sobre la producción científica, la internacionalización y el impacto de la investigación, el país se vio especialmente afectado.
La Universidad Nacional de La Plata (UNLP) es la mejor posicionada, aunque descendió del puesto 28 al =62. La sigue la Universidad Austral, que cayó del 43 al 82, y la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), que pasó del 52 al =89. Son las únicas instituciones argentinas que lograron sostenerse en el grupo de elite.
MIRÁ TAMBIÉN | Serena Williams desmintió su regreso al tenis tras fuertes rumores
En el segmento 101–125 aparecen la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), que retrocedieron respecto de sus mejores años. Más atrás se ubica la UCA, en el rango 126–150, seguida por un conjunto de instituciones que integran el segmento 151+: UNQ, UNR, UNL, ITBA, UNNOBA y la Universidad Católica de Córdoba.
Aunque Argentina incrementó el número de instituciones clasificadas —de nueve a doce— esa expansión no compensa las pérdidas. El informe de THE lo resume sin rodeos: “La Argentina ha sufrido un año difícil”.
El ranking 2026 reafirma que Brasil es el eje académico de América Latina. La University of São Paulo (USP) retiene el primer lugar y la University of Campinas (Unicamp) se mantiene segunda. En total, Brasil aporta 69 universidades clasificadas, 13 en el top 20 y 28 en el top 50.
MIRÁ TAMBIÉN | VIDEO | Travolta revive a Danny Zuko en un sorpresivo comercial
Siete de las diez mejores universidades latinoamericanas son brasileñas. El resto del top 10 lo completan la Pontificia Universidad Católica de Chile, el Tecnológico de Monterrey, la UNAM —que regresa al top 10 por primera vez desde 2017— y otras instituciones federales del país vecino.
El dinamismo regional también deja en evidencia el estancamiento argentino. Ecuador ubica ocho instituciones en el top 100 y protagoniza el salto más llamativo: la UEES asciende del puesto 62 al 16, la primera vez que una universidad ecuatoriana entra al top 20.
Colombia duplica su presencia entre las primeras cien y se afirma como uno de los sistemas con mejor crecimiento relativo, mientras que Chile mantiene solidez pese a la salida de la University of Chile del top 10.
MIRÁ TAMBIÉN | Violento golpe comando en una concesionaria de Trelew
México, aunque recupera a la UNAM entre las mejores diez, muestra retrocesos en la mayoría de sus 25 instituciones clasificadas.
La edición 2026 deja un mensaje claro: mayor presencia no significa mejor desempeño. La transición hacia estándares internacionales más estrictos exige a la Argentina fortalecer áreas hoy críticas: financiamiento para investigación, publicaciones científicas de impacto, articulación con la industria y mayor internacionalización.
Con un escenario regional más competitivo que nunca, el país enfrenta la necesidad de adaptarse a un modelo de evaluación global que ya no contempla particularidades locales. La caída fuera del top 50 funciona como una señal de alerta para un sistema universitario históricamente reconocido pero hoy tensionado por falta de recursos, menor producción científica y desafíos institucionales profundos.
Fuente y foto: La Nación


