Aldo Maximiliano Vannucci, de nacionalidad argentina e italiana, fue hallado culpable de delitos de abuso, ciberacoso y pornografía infantil. Engañaba a niños en videojuegos y guardaba las imágenes en una carpeta que tituló “Angelitos”.
MIRÁ TAMBIÉN | Alerta Amarilla por actividad en el volcán Planchón-Peteroa
Un tribunal de Madrid condenó este viernes a 433 años de prisión a Aldo Maximiliano Vannucci, un argentino con doble nacionalidad que residía en Málaga, por una serie de delitos sexuales cometidos contra menores a través de plataformas de videojuegos como Fortnite. La Justicia lo halló culpable de diez delitos, incluyendo uno de agresión sexual con penetración, aunque el Código Penal español establece un máximo de 20 años efectivos de cumplimiento. Luego de ese período, será expulsado del país y no podrá regresar por al menos una década.
El caso salió a la luz en 2021, cuando los padres de un niño de 9 años advirtieron movimientos sospechosos en la cuenta de Skype de su hijo. El menor reveló que mantenía contacto con un “amigo del Fortnite” que le regalaba objetos virtuales y le pedía favores a cambio. A partir de esa denuncia comenzó una investigación que destapó el accionar sistemático del agresor, quien operaba bajo perfiles falsos para ganarse la confianza de niños menores de 13 años, a quienes posteriormente inducía a realizar videollamadas con contenido sexual.
Según detallaron los investigadores, Vannucci capturaba imágenes de los menores, las organizaba por nombre en una carpeta digital titulada “Angelitos” y luego las subía al servidor MEGA.NZ. Se hallaron archivos de al menos 25 víctimas, de las cuales la mitad aún no pudo ser identificada.
MIRÁ TAMBIÉN | Secuestran los celulares del concejal salteño Pablo López
El condenado ya tenía antecedentes: en 2005 había sido sentenciado a 50 años de prisión por 22 delitos sexuales y dos de exhibicionismo, pero recuperó la libertad tras más de una década. Su regreso a España fue posible por su ciudadanía italiana. Desde entonces vivía con su madre en Málaga y realizaba trabajos informales como clases particulares a menores, pese a su historial.
Durante la investigación, la Guardia Civil española analizó más de 560 GB de material informático, confirmando su presencia en más de 3.000 sesiones de videojuegos en línea. Además, los agentes comprobaron 81 pagos a cuentas de menores de edad, realizados como parte de su estrategia de manipulación. El acusado, que también frecuentaba playas nudistas para fotografiar personas sin consentimiento, siempre negó los hechos, alegando que era víctima de “fabulaciones” de los niños.
El tribunal valoró las pruebas y el patrón repetido de comportamiento, sumado a los antecedentes penales, para emitir una de las condenas más altas por delitos sexuales en España. La abogada de las víctimas lo calificó como “un depredador sexual”, descripción que fue incorporada a los fundamentos del fallo.
Fuente y foto: Infobae


