La ciudad ucraniana de Járkiv volvió a ser blanco de un ataque masivo ruso en la madrugada del lunes. Según la fiscalía ucraniana, un edificio de cinco plantas fue alcanzado por drones, provocando un incendio que dejó al menos cinco muertos, incluida una niña de un año y medio y un adolescente de 15 años. Además, 18 personas resultaron heridas, varias de ellas menores de edad.
El jefe del gabinete presidencial, Andrii Yermak, denunció que “Rusia continúa matando civiles deliberadamente” y compartió imágenes de las labores de rescate entre escombros y llamas. Autoridades locales informaron que el ataque comenzó alrededor de las 05:00 hora local, golpeando de lleno un barrio residencial.
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El bombardeo se produjo horas antes de que el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, viaje a Washington para mantener un encuentro clave con su par estadounidense, Donald Trump, y líderes europeos. El enviado especial de Trump, Steve Witkoff, señaló que esperan alcanzar un “consenso” con Kiev para retomar negociaciones con Moscú e intentar avanzar en un acuerdo de paz.
Mientras tanto, en territorio ruso se confirmó otra tragedia: la explosión de una fábrica de armamento en la región de Riazán elevó a 20 los muertos y a 134 los heridos. El estallido ocurrió el viernes en un taller de la empresa Elastik, arrendado a la fabricante de explosivos Guefest-M. Las autoridades descartaron que se tratara de un ataque ucraniano y atribuyeron la catástrofe a un accidente con municiones.
Fuente: DW.
Foto: State Emergency Service of Ukraine/REUTERS.


