Un dispositivo creado por dos emprendedores argentinos busca cambiar la manera en que los adultos mayores interactúan con la tecnología. Se llama ATO, funciona principalmente mediante la voz y utiliza inteligencia artificial para conversar, enviar mensajes, crear recordatorios y proponer actividades.
El proyecto fue creado por Juan Cereigido y Gaspar Habif, ambos de 27 años. La idea surgió a fines de 2024, cuando buscaban una alternativa para el abuelo de Cereigido, que tenía dificultades para utilizar pantallas táctiles, botones y menús del celular. El primer prototipo fue construido en un departamento en Argentina y recibió el nombre del apodo familiar del hombre: “Ato”.
Inicialmente, el dispositivo permitía enviar y recibir mensajes o establecer recordatorios mediante la voz. Sin embargo, durante las primeras pruebas el abuelo comenzó a utilizarlo también para conversar sobre música, fútbol y autos. La experiencia llevó a sus creadores a pensar ATO como una herramienta de interacción más amplia para adultos mayores.
El dispositivo puede iniciar conversaciones por su cuenta, aprender horarios e intereses y proponer ejercicios cognitivos relacionados con los gustos del usuario. Sus desarrolladores aseguran que alrededor del 60% de las interacciones comienzan por iniciativa de ATO. Además, fue adaptado para esperar más tiempo ante las pausas al hablar, algo frecuente entre personas mayores.

Para funcionar, ATO utiliza modelos de inteligencia artificial desarrollados por compañías como OpenAI, Google y xAI, que luego son adaptados a las necesidades de sus usuarios. Durante las pruebas también comenzó a ser utilizado por personas ciegas o con visión reducida, ya que permite realizar numerosas tareas sin depender de una pantalla táctil.
El proyecto incluye además una aplicación para familiares desde la que es posible enviar mensajes, configurar recordatorios y gestionar contactos. Según sus desarrolladores, las grabaciones de audio se eliminan después de ser procesadas y los familiares no pueden acceder al contenido de las conversaciones, aunque determinados datos pueden conservarse para personalizar futuras interacciones.
Después de desarrollar sus primeras versiones en Argentina, Cereigido y Habif ingresaron en 2025 a un programa de aceleración en San Francisco. El proyecto consiguió inversión y trasladó parte de su operación a Estados Unidos, donde actualmente se ensamblan los dispositivos. Según sus fundadores, más de 2.500 familias utilizaron ATO y llegó a más de 24 países.
La historia detrás del proyecto mantiene un fuerte componente familiar. El abuelo que inspiró el primer dispositivo alcanzó a ver cómo ATO comenzaba a llegar a otras personas e incluso vio su rostro ilustrado en las cajas del producto. Murió a mediados de 2025, después de haber acompañado los primeros pasos de una tecnología que nació buscando resolver sus propias dificultades cotidianas.
Con información de Wired.


