El gobierno de Bolivia confirmó que retirará los subsidios a los combustibles, una política que se mantuvo vigente durante más de 20 años y que implicaba un costo fiscal superior a los USD 2.000 millones anuales. El anuncio fue realizado por el presidente Rodrigo Paz mediante un mensaje televisado acompañado por su gabinete.
Según explicó el mandatario, la publicación del decreto habilitará la actualización de los precios del diésel y la gasolina, que hasta ahora se vendían a valores congelados. “La quita de subsidios mal diseñados del pasado no significa abandono, sino orden, justicia y redistribución clara”, afirmó Paz.
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Actualmente, el litro de combustible en Bolivia se comercializa a un precio aproximado de USD 0,53, muy por debajo de los valores internacionales. El Estado compra el diésel y la gasolina al precio de mercado externo y los revende a pérdida, una política que, según el gobierno, drenó las reservas internacionales y profundizó la crisis económica.
El Ejecutivo también anunció que el diésel dejará de integrar la lista de sustancias controladas, con el objetivo de facilitar su importación por parte del sector privado. Desde la administración actual sostienen que el sistema anterior favoreció el contrabando y esquemas de corrupción de gran escala.
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Desde 2023, Bolivia atraviesa frecuentes episodios de desabastecimiento de combustibles, con extensas filas en estaciones de servicio y demoras que se prolongan durante horas o días. El gobierno confía en que la liberalización de precios permitirá estabilizar el suministro y generar recursos fiscales adicionales.
Fuente: DW.


