Bolivia atraviesa una de las olas de frío más severas de los últimos años. Las heladas extremas que azotan al país desde hace semanas dejaron un saldo devastador: 92 municipios fueron declarados en desastre natural y otros 12 están en emergencia. Más de 400.000 familias resultaron afectadas, con importantes pérdidas agrícolas, poblaciones aisladas y la muerte de dos menores por hipotermia.
El viceministro de Defensa Civil, Juan Carlos Calvimontes, advirtió que las bajas temperaturas se mantendrán durante todo julio, complicando la situación humanitaria y productiva en zonas vulnerables. La ola polar castiga especialmente a los departamentos de Chuquisaca, Cochabamba, La Paz, Oruro, Potosí y Tarija, donde se registraron temperaturas de hasta -24 °C.
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Tarija fue declarado en desastre departamental y Potosí se encuentra bajo emergencia por el impacto del frío extremo, sobre todo en áreas rurales de alta montaña. En muchas regiones del altiplano, las heladas cubren caminos, bloquean el acceso a comunidades y afectan el suministro de servicios básicos.
El sector agrícola es uno de los más golpeados. Según informes oficiales, cultivos clave como papa, haba y maíz fueron arrasados por el hielo, especialmente en Cochabamba y Potosí. En varias zonas, los productores perdieron la totalidad de sus cosechas, lo que compromete el abastecimiento y la economía local.
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En paralelo, el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) emitió nuevas alertas por un posible descenso aún mayor de las temperaturas en las próximas semanas, sobre todo en el occidente boliviano. La emergencia climática pone en alerta al país ante el avance del invierno más crudo en años.
Fuente: Noticias Argentinas.


