Un tiburón con zapatillas, un mono-banana que corre por una ciudad “toycore” o una bailarina con cabeza de taza. Son algunos de los personajes del “brainrot italiano”, la tendencia digital que arrasa entre niños y adolescentes en 2025. Estos memes, generados con Inteligencia Artificial, combinan partes humanas, animales y objetos, hablan en un pseudo italiano mezclado con español y otros idiomas, y se consumen en videos cortos de entre 6 y 12 segundos que inundan TikTok y YouTube.
El término “brain rot” —traducido como “podredumbre cerebral”— se volvió popular en 2024 y alcanzó su auge en marzo de este año. La clave de su éxito radica en la fórmula de lo absurdo, lo híper saturado y lo instantáneo: estímulos visuales exagerados acompañados por voces graves con acento italiano, que logran millones de visualizaciones. Incluso ya existen cumpleaños temáticos y musicales infantiles, como Amigos Brainrot, que se presenta en un teatro porteño.
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Según especialistas, la producción de estos contenidos es rápida y accesible: basta con un prompt para la imagen, un sistema de IA de video y un generador de voz artificial. Las plataformas, que premian la retención de la audiencia, impulsan aún más su alcance. “Todo tiene que ser corto y absurdo porque eso es dopamina pura para los chicos”, explicó Lucas Alessio, ingeniero en sistemas.
El fenómeno no se limita a las redes. También desembarcó en el universo gamer con Steal A Brainrot, un juego en Roblox en el que los niños defienden o “roban” personajes, generando tanta frustración que abundan videos de chicos llorando. En este sentido, psicólogos advierten sobre la “sobrestimulación” y la dependencia a gratificaciones inmediatas que puede generar el consumo excesivo de este tipo de contenido.
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Charo Maroño, de la Asociación Psicoanalítica Argentina, destacó que los brainrots permiten a los chicos proyectar y jugar a través de personajes que no son humanos pero tienen rasgos antropomorfizados. Sin embargo, Alberto Trimboli, autor del libro Ciberlaxia, advierte que detrás de la comicidad hay riesgos: “No invita a reflexionar, sino a desconectarse del pensamiento crítico. El valor está en retener la atención unos segundos más, moldeando nuevas formas de subjetividad”.
Fuente: Clarín.


