La decisión se tomó en medio de una sequía histórica y tras semanas de debate.
Brasil no implementará el horario de verano en 2024, según anunció el ministro de Minas y Energía, Alexandre Silveira. Esta decisión llega tras varias semanas de especulaciones y reuniones para evaluar la situación hídrica del país, que ha enfrentado niveles de sequía récord desde 1995. Silveira, que había mostrado dudas sobre la medida, indicó que las acciones tomadas recientemente han asegurado «la seguridad hídrica «, crucial para el funcionamiento del sistema eléctrico nacional, que depende en gran medida de la energía hidroeléctrica.
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El ministro destacó que los embalses han alcanzado un nivel de resiliencia que brinda tranquilidad al gobierno, eliminando la posibilidad de una emergencia energética. La reciente mejora en las condiciones hídricas ha llevado a la conclusión de que no es necesario adoptar el horario de verano en este momento. «Gracias a las medidas implementadas durante el año, la situación actual es favorable», afirmó Silveira.
A pesar de la negativa para este año, el ministro anticipó que el horario de verano será reconsiderado para 2025. Sin embargo, aclaró que solo se adoptaría si resulta «imprescindible», teniendo en cuenta su impacto en la economía nacional y en la demanda energética. del país. La propuesta de implementar el horario de verano había sido respaldada por el Operador del Sistema Nacional (ONS), que sugirió que podría reducir la demanda eléctrica en hasta un 2,9%, disminuyendo así la necesidad de generación termoeléctrica durante la sequía.
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La decisión de no implementar el horario de verano refleja la importancia de la gestión del agua y la energía en Brasil, especialmente en un contexto climático donde las sequías se vuelven más frecuentes y severas. La evaluación continua de las condiciones hídricas será crucial para asegurar el suministro energético del país en el futuro.
Con la atención puesta en la próxima temporada, las autoridades brasileñas comenzarán monitoreando el clima y la situación hídrica para determinar la viabilidad de futuras decisiones energéticas.
Fuente: EFE
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