Mientras el mundo se reúne en Bakú para la COP29, Brasil reafirma su compromiso climático y se prepara para asumir el liderazgo en la conferencia de 2025 en Belém, un evento clave para el futuro medioambiental global.
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La 29ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP29) ha comenzado en Bakú, Azerbaiyán, y Brasil ha aprovechado la oportunidad para calentar motores de cara a la próxima COP30, que se celebrará en Belém, en el estado de Amazonas, en 2025. La presencia masiva de Brasil en Bakú subraya la importancia que le da el país a la lucha global contra el cambio climático.
Antes del inicio de la COP29, Brasil presentó un nuevo compromiso climático, con el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero entre un 59% y un 67% para 2035, en comparación con un objetivo anterior del 53% para 2030. Este compromiso, que apunta a alcanzar la neutralidad climática en 2050, refuerza el papel de Brasil en los esfuerzos internacionales para limitar el calentamiento global a 1,5 °C, como estipula el Acuerdo de París.
Sin embargo, el país enfrenta críticas por no ser lo suficientemente ambicioso en sus metas. El Observatorio del Clima, que agrupa a ONG nacionales e internacionales, ha señalado que el compromiso de Brasil no es suficiente para cumplir con los objetivos globales. A pesar de ello, el vicepresidente brasileño, Geraldo Alckmin, quien presidirá la próxima conferencia, destacó las ventajas medioambientales del país, como la seguridad alimentaria, la biodiversidad de la Amazonía y su matriz energética limpia.
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Además, en Bakú se dio a conocer el proyecto de creación de un mercado de carbono en Brasil, que obligará a las empresas más contaminantes a pagar por sus emisiones, lo que es visto como un paso importante hacia una economía más sostenible.
En medio de este impulso hacia la sostenibilidad, Brasil también está promoviendo su nueva zona marítima, la «Amazonía Azul», una región de 5,7 millones de km² rica en recursos minerales y naturales, que será presentada como un activo clave en la próxima COP30.
Sin embargo, Brasil enfrenta desafíos internos que podrían afectar su imagen en la lucha contra el cambio climático. El debate sobre la posible explotación petrolífera en la zona del Margen Ecuatorial, cerca de la desembocadura del río Amazonas, ha generado controversias, especialmente por el riesgo que representa para la biodiversidad de la región. Además, los incendios forestales y la deforestación, aunque han mostrado una disminución en los últimos datos, siguen siendo problemas graves que afectan la Amazonía.
La COP30 en Belém será crucial para que Brasil demuestre su liderazgo en la lucha contra el cambio climático, aunque el país aún enfrenta serias preocupaciones internas que podrían influir en la percepción internacional de su compromiso medioambiental.
Fuente: Infobae
Foto: MercoPress


