La ciudad norteña del Perú, donde el actual pontífice fue obispo, vive un auge espiritual y turístico que combina historia viva, fe popular y una oferta cultural inigualable.
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Chiclayo, la cálida y vibrante “Ciudad de la Amistad”, ubicada en la costa norte del Perú, experimenta un renacer religioso y turístico gracias a un hecho singular: haber sido la diócesis donde el actual papa León XIV ejerció como obispo entre 2015 y 2023. Las calles por las que caminó, los templos que presidió y los fieles que acompañó hoy rememoran con orgullo su legado pastoral, generando lo que muchos llaman un “efecto Francisco” a la peruana.
Uno de los principales íconos de esta transformación es la Catedral de Chiclayo, también conocida como Santa María Catedral, situada frente al parque principal. Allí, León XIV ofició numerosas celebraciones litúrgicas antes de ser elegido pontífice. Su regreso en 2023 para presidir una Misa de Acción de Gracias reafirmó el fuerte vínculo espiritual que mantiene con la región. Esta historia viva ha despertado el interés de peregrinos y visitantes que buscan conocer los orígenes de su camino pastoral.
Pero Chiclayo no es solo un punto de fe. Su cercanía con joyas arqueológicas como las tumbas del Señor de Sipán, el Señor de Sicán y el complejo de Túcume hacen de esta ciudad un destino imperdible. A esto se suma el Bosque de Pómac, ideal para el senderismo y el avistamiento de aves, y la Reserva Ecológica de Chaparrí, donde aún habita el emblemático oso de anteojos.
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El turismo religioso se fortalece también gracias a lugares como La Cruz de Motupe, ubicada en el cerro Chalpón, a poco más de una hora de la ciudad. Este sitio es el epicentro de una de las peregrinaciones más importantes del Perú, símbolo de una fe profundamente arraigada en la cultura del norte.
Además, la experiencia chiclayana no estaría completa sin su cocina. El arroz con pato, el seco de cabrito, el ceviche con tortita de choclo y el tradicional king kong —un alfajor gigante con rellenos de manjar blanco, piña y maní— forman parte de una de las gastronomías más representativas del país. Por otro lado, el balneario de Pimentel, con el muelle más largo del Perú y olas ideales para el surf, completa una oferta que conjuga espiritualidad, historia y placer.
Chiclayo se reinventa desde sus raíces: con fe, tradición y una calidez que invita a regresar.
Fuente: TN
Foto: Antidope Peru


