China inició la construcción de la que será la presa hidroeléctrica más grande del mundo en el cañón Yarlung Tsangpo, en la Región Autónoma del Tíbet, generando fuertes inquietudes en India y Bangladesh. El primer ministro chino, Li Qiang, encabezó el acto de inicio de obras, con un costo estimado de 167.000 millones de dólares.
El megaproyecto, conocido como Central Hidroeléctrica de Motuo, superará en tamaño y capacidad a la presa de las Tres Gargantas. El gobierno chino asegura que priorizará la protección ecológica y el desarrollo local, aunque expertos temen que Beijing utilice la infraestructura para controlar o desviar el caudal del río que fluye hacia los estados indios de Arunachal Pradesh y Assam, y luego hacia Bangladesh.
El ministro principal de Arunachal Pradesh, Pema Khandu, advirtió que la presa representa una amenaza existencial para las comunidades tribales locales. «Podría utilizarse como una ‘bomba de agua’ y provocar inundaciones devastadoras», alertó. Desde Nueva Delhi, el Ministerio de Asuntos Exteriores exigió transparencia y consultas previas con los países río abajo.
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China planea perforar túneles de hasta 20 kilómetros para desviar parte del curso del río, ubicado en una de las zonas más sísmicas y biodiversas del planeta. A su vez, los activistas tibetanos denuncian que el proyecto representa un nuevo episodio de explotación territorial y represión cultural por parte de Beijing.
Pese a las objeciones internacionales, la electricidad generada se destinará principalmente al este del país, en el marco de la política oficial de Xi Jinping de transferir energía desde el oeste rural hacia las ciudades industriales chinas. El proyecto podría tener consecuencias ambientales, sociales y geopolíticas profundas en toda la región del sur de Asia.
Fuente: BBC.


