Christa Pike, la mujer condenada a muerte que sobrevivió a una ejecución mediante inyección letal en Tennessee, Estados Unidos, aseguró que continúa padeciendo dolores físicos y emocionales un mes después del procedimiento. La reclusa recibió dos dosis completas de un fármaco letal el pasado 30 de septiembre.
“Hace un mes entré en la cámara de ejecución preparada para morir. Había hecho las paces”, expresó Pike en un comunicado difundido por su defensa, en el que recordó que ya se había despedido de sus seres queridos y de las personas que la acompañaban.
La mujer contó que días después despertó sola en un hospital, confundida y con dolor. “No ha habido ni un solo momento desde aquella noche en que no haya sentido dolor”, afirmó.
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Pike describió molestias en distintas partes del cuerpo, incluidos los brazos, las manos y la garganta, y señaló que todavía tiene dificultades para hablar. También manifestó que el impacto de lo ocurrido continúa afectándola emocionalmente.
En el mismo mensaje, sostuvo que no había imaginado una vida después de aquella noche y cuestionó la actuación de quienes estuvieron a cargo del procedimiento. “Estoy buscando sentido a lo que me ocurrió. Me estoy recuperando, y sé que me estoy haciendo más fuerte”, agregó.
Su equipo legal advirtió que el pronóstico a largo plazo todavía es incierto. Pike también expresó que sigue pensando en la familia de la joven que fue víctima del asesinato por el que recibió la condena a muerte hace 31 años, y en el dolor que atravesaron sus allegados.


