Especialistas advierten que el uso intensivo de mensajería, la inteligencia artificial y la expansión de grupos criminales asiáticos marcarán un escenario de riesgos crecientes para usuarios, empresas y gobiernos.
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El panorama de la ciberseguridad para 2026 estará atravesado por amenazas cada vez más sofisticadas, impulsadas por el uso masivo de plataformas de mensajería, el avance acelerado de la inteligencia artificial y la expansión global de grupos criminales de origen asiático. Así lo advirtió Fabio Assolini, director del equipo global de investigación y análisis para América Latina de Kaspersky, quien alertó sobre un escenario de riesgo creciente tanto para usuarios individuales como para empresas e instituciones públicas.
Según el especialista, WhatsApp se consolidó como uno de los canales más explotados por los ciberdelincuentes. La aplicación permite el intercambio de archivos, enlaces e imágenes sin filtros de seguridad avanzados, lo que facilita la propagación de troyanos bancarios y malware. A diferencia del correo electrónico corporativo, donde suelen existir sistemas de detección, la mensajería instantánea se transformó en una vía directa para ataques silenciosos que pueden comprometer información personal, financiera o estratégica.
El riesgo se amplifica cuando los dispositivos afectados pertenecen a figuras públicas, funcionarios o personas involucradas en procesos electorales. Un teléfono infectado puede convertirse en una herramienta de espionaje, capaz de exponer conversaciones privadas, documentos sensibles y datos clave con impacto político o económico.
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La inteligencia artificial será otro de los grandes factores de amenaza en 2026. El uso de IA para campañas de phishing y generación de contenidos falsos crece desde hace años, pero ahora suma el desarrollo de deepfakes cada vez más realistas. Audios y videos manipulados permiten suplantar identidades con un nivel de credibilidad que dificulta la detección, afectando tanto a personas como a organizaciones.
Kaspersky también identificó una nueva generación de malware impulsado por inteligencia artificial, capaz de adaptarse a su entorno y modificar su comportamiento en tiempo real para evadir sistemas de defensa. Esta evolución reduce la efectividad de las soluciones tradicionales de seguridad y obliga a repensar las estrategias de protección digital.
Uno de los escenarios más preocupantes se da en los procesos de contratación laboral remotos. Ya se registraron casos de empresas que contrataron, sin saberlo, a delincuentes que utilizaron identidades falsas creadas con IA, lo que derivó en filtraciones de información interna y accesos indebidos a sistemas corporativos. Además, el avance de estas tecnologías pone en jaque a los sistemas de autenticación biométrica, como el reconocimiento facial, cada vez más utilizados en dispositivos móviles y aplicaciones bancarias.
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En paralelo, se espera una mayor expansión de grupos de ciberataque de habla china fuera de Asia. En América Latina, estos actores encontraron un terreno fértil gracias a vulnerabilidades en los sistemas de telecomunicaciones y a la falta de controles efectivos en campañas de phishing por SMS. Países como Perú, Ecuador y Colombia ya registraron ataques con impacto financiero significativo.
El crecimiento de los pagos digitales y del uso del smartphone como billetera electrónica también amplía la superficie de ataque. Tecnologías como NFC, utilizadas para pagos sin contacto, se vuelven un objetivo atractivo para el malware especializado, lo que obliga a reforzar medidas de prevención y concientización.
Ante este escenario, los expertos recomiendan extremar cuidados básicos como mantener los dispositivos actualizados, desconfiar de mensajes y archivos inesperados, desactivar funciones como NFC cuando no se utilizan y reforzar la educación digital para reducir los riesgos en un contexto de amenazas cada vez más complejas.
Fuente: Infobae
Foto: Archivo


