Llegar a los 50 años implica cambios biológicos que impactan en el metabolismo, la masa muscular y la densidad ósea, además de aumentar la vulnerabilidad a enfermedades cardiovasculares, diabetes y osteoporosis. Ante este escenario, los especialistas recomiendan ajustar la alimentación y sumar hábitos saludables para mantener la salud integral.
Una dieta rica en proteínas de alta calidad, calcio y vitamina D se vuelve esencial. “El aporte de proteínas ayuda a conservar la masa muscular y a mantener el metabolismo activo, mientras que el calcio y la vitamina D favorecen la densidad ósea”, indicó la nutricionista Nadia Hrycyck. Asimismo, incorporar frutas, verduras y cereales integrales contribuye a mejorar la digestión y el tránsito intestinal.
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Los expertos aconsejan limitar el consumo de ultraprocesados, harinas refinadas, azúcares agregados y sal en exceso, ya que estos alimentos aumentan el riesgo cardiovascular y complican el control del peso. En cambio, priorizar alimentos frescos como pescados magros, legumbres, frutos secos, vegetales de hoja verde y bayas potencia la salud general y protege el sistema metabólico.
La actividad física también resulta clave. Ejercicios de fuerza, caminatas y movimientos diarios fortalecen el corazón, los huesos y los músculos. “El ejercicio regular combinado con una alimentación equilibrada es fundamental para mantener la vitalidad y prevenir enfermedades crónicas”, destacó el médico clínico Ramiro Heredia.
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Finalmente, los especialistas enfatizan la necesidad de controles médicos periódicos adaptados a la edad, incluyendo análisis de sangre, presión arterial, peso, colesterol y glucosa. Mantenerse activo, alimentarse correctamente y realizar chequeos médicos regulares permite a las personas de más de 50 años vivir con mayor autonomía, energía y bienestar.
Fuente: Infobae.


