La XXIX Cumbre Iberoamericana comenzó este jueves en Cuenca, Ecuador, en medio de la ausencia de varios jefes de Estado y de manifestaciones sociales. La reunión, que tradicionalmente convoca a los líderes de 22 países de Iberoamérica, ha visto notablemente deslucida su convocatoria, con solo tres líderes presentes: el rey de España, Felipe VI; el presidente portugués, Marcelo Rebelo de Sousa, y el jefe de Gobierno de Andorra, Xavier Espot.
Los presidentes de países como México, Nicaragua y Venezuela no asistieron al evento, lo cual es un hecho inédito. Las relaciones entre estos países y Ecuador han estado tensas, especialmente luego de incidentes diplomáticos como el asalto en abril de 2024 a la embajada mexicana en Quito. Claudia Sheinbaum, presidenta de México, decidió no enviar representación oficial.
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El lema de la cumbre, «Innovación, inclusión y sostenibilidad», busca destacar los desafíos actuales para Iberoamérica. No obstante, la situación interna de Ecuador, marcada por racionamientos eléctricos y una creciente violencia criminal, ha generado protestas ciudadanas en Cuenca. Estos sectores organizaron la denominada «anticumbre», en la que expresaron su descontento por la falta de atención a los problemas sociales del país.
A pesar de la ausencia de otros líderes, el rey Felipe VI ha captado la atención de los asistentes, recordando la importancia de la colaboración iberoamericana. Este encuentro, además, anticipa la edición de 2026, que tendrá lugar en España, país que no contó con representación de su presidente en esta ocasión.
Fuente: DW.
Imagen: Rodrigo Buendia/AFP.