Un reciente estudio reveló que interactuar con gatos puede activar áreas cerebrales vinculadas al placer y mejorar significativamente el estado de ánimo.
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Convivir con un gato no es tarea fácil. Estos felinos requieren atención, cuidados y juegos, lo que demanda un esfuerzo constante por parte de sus dueños. Sin embargo, quienes aman a los gatos coinciden en que la satisfacción de vivir con ellos compensa con creces. Ahora, un reciente estudio publicado en Research Gate añade una base científica a esa afirmación, al descubrir que jugar, acariciar e incluso observar a un gato puede aumentar los niveles de felicidad de las personas.
La explicación de este fenómeno se encuentra en la neurociencia. Interactuar con un gato activa áreas del cerebro asociadas con el placer, como el núcleo accumbens y la corteza prefrontal, que liberan endorfinas y generan sensaciones de bienestar. Este efecto no solo se debe a los estímulos visuales, sino también a la naturaleza juguetona de los gatos, que induce optimismo y mejora el ánimo.
Además, un informe de la Asociación Americana de Psicología respalda estos hallazgos. Según la investigación, el 70% de las personas que experimentan malestar emocional reportan una mejora en su bienestar tras interactuar con un gato. Esta mejora se relaciona con los mismos mecanismos cerebrales que responden al placer y el alivio del estrés, lo que convierte a los gatos en verdaderos aliados para la salud mental.
Fuente: TN
Foto: Archivo


