El calentamiento global y la actividad humana están detrás del incremento de medusas en Europa. Las autoridades sanitarias piden precaución con tres especies específicas.
En los últimos años, la presencia de medusas en el mar Mediterráneo ha crecido de forma sostenida. Según especialistas, el calentamiento global y la pesca intensiva favorecen su proliferación.
Entre las especies más peligrosas destaca la Physalia physalis, conocida como carabela portuguesa. Aunque no es técnicamente una medusa, su contacto puede provocar lesiones graves en la piel. El Instituto Nacional de Salud de Italia (ISS) recomienda salir del agua al detectarla.
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Otra especie común y dolorosa es la Pelagia noctiluca. De tono púrpura y luminiscente, esta medusa es muy frecuente en las costas mediterráneas. Cada año se registran miles de picaduras que pueden generar ampollas, dolor persistente y reacciones alérgicas.
También se ha identificado la Carybdea marsupialis, única cubomedusa del Mediterráneo, que afecta a numerosos bañistas cada verano. Su paraguas con forma de cubo y sus tentáculos urticantes requieren atención al ingresar al mar.
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Para prevenir incidentes, se aconseja no tocar las medusas, evitar el agua dulce en caso de contacto y no aplicar vinagre o amoníaco sin conocer la especie. Enjuagar con agua de mar y aplicar frío local son las mejores medidas inmediatas.
Fuente: WIRED.





