Tal como había sido adelanto por Radio 3, Rebolledo se entregó este martes a media mañana en el edificio de tribunales, después de estar casi un mes prófugo sin que la policía pudiera encontrarlo y ni bien quedó detenido se realizó con él la audiencia de control en la que admitió ante la jueza Ivana González haber asesinado a tiros a Marcelo Iparraguirre, aquella la tarde del dos de agosto en el Hipódromo de Trelew.
Según los doctores Manyauix y Contreras, Rebolledo padece de un problema psiquiátrico que le sobrevino a raíz de haber salido de las drogas y por eso ellos creen que la cárcel podría hacer que empeorara su estado de salud. Teniendo en cuenta también que debe ser medicado todos los días.
Los letrados creen –y dicen tener testigos para acreditarlo en la causa– que su cliente anticipó a la víctima, cuando le disparó, porque corría riesgo de ser apuñalado por Iparraguirre y quizás terminar muerto. Ya le habían dicho que el fallecido estaba armado con un cuchillo y ambos venían teniendo peleas verbales que iban cada día subiendo de tono.
Ahora, la fiscalía tiene seis meses para probar lo del crimen agravado por el uso de arma y los abogados de Rebolledo para aportar testigos que respalden la teoría que tienen del caso, que su cliente en realidad mató para que no lo maten.


