Aunque los escorpiones se multiplican en ciudades, algunos animales como las zarigüeyas y los sapos gigantes pueden ser sus principales depredadores. ¿Pueden estos aliados naturales ayudar a controlar la plaga urbana?
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La presencia de escorpiones en zonas urbanas se ha vuelto una preocupación creciente en muchas regiones de América Latina. Estos artrópodos venenosos, que solían limitarse a zonas rurales o boscosas, han logrado adaptarse al entorno urbano, encontrando refugio en alcantarillas, escombros y grietas. Su peligrosidad radica en que todas las especies de escorpiones son venenosas y, en algunos casos, su picadura puede ser mortal. Sin embargo, en la naturaleza existen depredadores capaces de alimentarse de ellos, aunque escasean en las ciudades.
Uno de los aliados naturales más destacados es la zarigüeya, un marsupial inmune al veneno de los escorpiones. Según especialistas consultados por National Geographic, como la bióloga Iasmin Macedo Gois, estos mamíferos generalistas forman parte del control biológico natural y pueden reducir la población de escorpiones en áreas donde coexisten. A pesar de su aspecto poco amigable, no suelen atacar a los humanos a menos que se sientan amenazadas.
Otro animal que cumple un rol importante es el sapo gigante o sapo de caña (Rhinella marina), habitual en regiones de Brasil, Paraguay y Argentina. Este anfibio ha demostrado una notable resistencia al veneno del escorpión amarillo (Tityus serrulatus), uno de los más peligrosos, y es capaz de ingerir sin problemas varias presas venenosas. Investigaciones del Instituto Butantan y la Universidad de Utah comprobaron que puede resistir dosis equivalentes a diez picaduras sin mostrar efectos adversos.
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También existen aves que colaboran en esta tarea, como la lechuza vizcachera (Athene cunicularia), conocida por su adaptación a entornos urbanos. Estas aves cazan escorpiones durante el atardecer o la noche, mientras que otras especies como el búho café y el autillo chóliba lo hacen más en zonas rurales.
Por último, el lagarto overo (Salvator merianae), un reptil robusto y oportunista que puede alcanzar los dos metros de longitud, incluye a los escorpiones en su dieta. Aunque ocasionalmente se lo ve en espacios urbanos, es más común en regiones abiertas o rurales.
El biólogo Fabiano Soares aclara que, a pesar de estos depredadores, controlar la plaga urbana de escorpiones no es tarea sencilla. La alta capacidad reproductiva de estos arácnidos y su facilidad para esconderse en lugares inaccesibles para sus depredadores naturales hacen que la amenaza persista. “No hay suficientes zarigüeyas o lagartos overos en las alcantarillas para contrarrestar esta proliferación”, advierte.
Fuente: National Geographic
Foto: Archivo


