Un estudio de la Universidad de Sídney, Australia, sugiere que realizar tan solo cuatro a cinco minutos de actividad física vigorosa al día podría reducir significativamente el riesgo de cáncer en personas sedentarias.
La investigación, publicada en JAMA Oncology, analizó datos de más de 22,000 adultos y encontró que aquellos que incorporaron actividad física intensa intermitente en su vida cotidiana experimentaron una reducción del 32% en el riesgo de cáncer.
La metodología de entrenamiento, denominada VILPA, se basa en ráfagas breves de actividad física vigorosa en la vida diaria.
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Subir escaleras rápidamente, caminar a paso ligero o realizar tareas físicas del hogar son ejemplos de este tipo de actividad. Los investigadores resaltan que esta estrategia ofrece una alternativa accesible para aquellos que encuentran difícil el ejercicio estructurado.
El profesor Emmanuel Stamatakis, autor principal del estudio, enfatizó la importancia de estos hallazgos y el potencial de la tecnología wearable para comprender cómo la actividad física afecta la salud a largo plazo.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que el estudio es observacional y no establece una relación causal directa entre la actividad física y la reducción del riesgo de cáncer.
Fuente: Infobae


