Las fuerzas militares israelíes y grupos de colonos intensificaron las operaciones en Cisjordania ocupada y Jerusalén Oriental, con redadas, detenciones, ataques contra viviendas y acciones en lugares religiosos. Según un informe publicado por Al Mayadeen el 12 de octubre, los episodios afectaron a distintas localidades palestinas y profundizaron la preocupación por la situación de la población civil.
Durante operativos realizados de madrugada, las tropas israelíes ingresaron en Tulkarem, Yenín, Hebrón, Belén, Nablus, Tubas y Ramallah. El reporte indicó que decenas de palestinos fueron detenidos, incluidos exprisioneros liberados, y que varios civiles resultaron heridos por disparos en Qabatiya.
En el sur de Cisjordania, el medio denunció la demolición de viviendas pertenecientes a unas 80 familias en la aldea de Dahiya. La destrucción de las estructuras habría dejado a numerosos residentes sin refugio. El informe cuestionó estas acciones por sus consecuencias sobre la población civil y señaló posibles vulneraciones del derecho internacional humanitario.
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La violencia también alcanzó Jerusalén Oriental, donde, según la publicación, grupos de colonos ingresaron en la explanada de la mezquita de Al-Aqsa bajo la custodia de fuerzas policiales y militares israelíes. El episodio fue denunciado como una provocación contra uno de los principales lugares sagrados del islam, en un contexto de tensiones por el acceso y las actividades en el recinto.
Otro de los casos señalados ocurrió en Wadi al-Rahim, en las colinas al sur de Hebrón, donde una familia palestina de diez integrantes —cinco adultos y cinco niños— habría permanecido aislada durante más de una semana por acciones atribuidas a colonos armados. El reporte denunció el bloqueo de las salidas de la vivienda, la destrucción de una bomba de agua, la quema de vehículos y amenazas contra los residentes, que habrían tenido dificultades para acceder a alimentos y agua potable.
Al Mayadeen sostuvo que estos episodios forman parte de un patrón de hostigamiento vinculado con la expansión de asentamientos y puestos de avanzada israelíes en territorio ocupado. El medio señaló posibles violaciones de los Convenios de Ginebra y del Estatuto de Roma. Las acusaciones y la calificación jurídica de cada hecho requieren una evaluación basada en pruebas y fuentes independientes, en el marco de las obligaciones internacionales aplicables a la potencia ocupante.
Fuente: Telesur.


