Diciembre llega cargado de espectáculos celestes que los aficionados a la astronomía no querrán perderse. La última luna llena del año, conocida como “luna fría”, coincide con su perigeo, convirtiéndose en una superluna que se verá un 14 % más grande y un 30 % más luminosa que de costumbre el 4 de diciembre.
Mercurio alcanzará su máxima elongación el 7 de diciembre, el mejor momento para observarlo antes del amanecer. Este fenómeno permite ver al planeta más alejado del resplandor solar, acompañado de Venus, y crear impresionantes vistas junto a la luna creciente al atardecer.
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Entre los días 13 y 14 de diciembre, la lluvia de meteoros Gemínidas promete ser uno de los eventos más espectaculares del año, con hasta 120 meteoros por hora en condiciones óptimas. La luna menguante favorecerá la visibilidad, ofreciendo horas de observación ininterrumpida y destellos brillantes que iluminarán el cielo nocturno.
Un visitante excepcional marcará la mitad del mes: el cometa interestelar 3I/ATLAS se acercará a la Tierra el 19 de diciembre. Aunque no será visible a simple vista, telescopios y observatorios permitirán seguir a este raro objeto interestelar de más de 11 kilómetros, que podría tener más de siete mil millones de años y procedente de un sistema lejano de la Vía Láctea.
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El mes cierra con fenómenos destacados como la conjunción de Saturno con la luna el 26 de diciembre y el brillo intenso de Júpiter desde finales de mes hasta principios de 2026. Además, el solsticio de invierno y la lluvia de meteoros Úrsidas aportan más oportunidades de disfrutar del cielo nocturno, consolidando diciembre como un mes ideal para la observación astronómica.
Fuente: nationalgeographic.


