Este sábado 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha pensada para crear conciencia, reducir el estigma y movilizar esfuerzos que mejoren el acceso a los servicios de asistencia.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió que, pese a la alta carga de trastornos de salud mental y suicidio en la Región, solo una pequeña fracción de las personas afectadas recibe la atención que necesita. Según el organismo, la brecha es todavía más marcada entre niños, niñas y adolescentes, que suelen enfrentar barreras adicionales para acceder a los servicios.
El informe Atlas de Salud Mental 2024 registró una escasez crítica de profesionales especializados en salud mental infantil y juvenil en países de ingresos bajos y medianos. Además, otras estimaciones indican que en la Región la brecha de tratamiento para los trastornos graves en este grupo supera el 50%.
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La OPS recordó que la infancia y la adolescencia son períodos críticos para el desarrollo del cerebro y que el bienestar en esas etapas es muy sensible a las influencias del entorno. Las experiencias de los primeros años pueden tener efectos duraderos en la adultez y alterar la trayectoria de vida de una persona.
Entre los factores que aumentan el riesgo de desarrollar problemas de salud mental, el organismo mencionó la violencia, el acoso, la discriminación, los conflictos y la pobreza. Cuantos más factores de riesgo enfrenta un niño o adolescente, más profundo puede ser el impacto.
Frente a este panorama, la OPS pidió a los gobiernos políticas con enfoque de derechos humanos que fortalezcan y amplíen los servicios comunitarios, prestados fuera de los hospitales psiquiátricos. Según indicó, son más accesibles y ofrecen mejores resultados. Incluyen la atención primaria, los hospitales generales, los equipos comunitarios y los servicios de apoyo entre pares, y deben llegar también a escuelas y organizaciones juveniles.


