Cada 28 de febrero se recuerda el nacimiento del artista argentino que brilló en los escenarios más prestigiosos del mundo y dejó una huella indeleble en la danza contemporánea.
Cada 28 de febrero se celebra en la Argentina el Día Nacional del Bailarín, en conmemoración del nacimiento de Jorge Donn, uno de los máximos exponentes de la danza del país. Nacido en 1947 en El Palomar, provincia de Buenos Aires, inició su formación en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón bajo la guía de la reconocida coreógrafa María Fux.
Su carrera dio un giro decisivo cuando, a los 15 años, conoció al coreógrafo francés Maurice Béjart, quien lo convocó para integrar el Ballet del Siglo XX. Fascinado por su talento, Béjart creó para él obras emblemáticas como Bhakti, Golestan, Nuestro Fausto, Leda y Adagietto. En 1976, Donn fue nombrado director artístico de la compañía, cargo que ejerció hasta 1988, cuando fundó su propio proyecto, L’Europa Ballet.
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La potencia técnica y la expresividad emocional definieron su estilo. Donn combinaba precisión clásica con una intensidad dramática que lo distinguió en los escenarios internacionales. Su interpretación trascendía la coreografía para convertirse en una experiencia artística integral, en la que el cuerpo y la sensibilidad dialogaban de manera única.
El reconocimiento masivo llegó con la película Los unos y los otros, dirigida por Claude Lelouch. Allí inmortalizó su interpretación del Bolero de Maurice Ravel, una escena que lo proyectó a la fama mundial y consolidó su figura más allá del ámbito estrictamente coreográfico.
Donn falleció el 30 de noviembre de 1992 en Lausana, Suiza, a los 45 años. Dos años después, la Legislatura porteña instituyó oficialmente el 28 de febrero como Día Nacional del Bailarín, a través de la ordenanza N.º 47.619, perpetuando así el legado de un artista que elevó la danza argentina a escala internacional.


