Diego Kravetz, quien fue recientemente designado como el número dos de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), se encuentra en el centro de una denuncia por apremios ilegales tras un violento incidente ocurrido en octubre en el barrio de Palermo. El hecho involucra la agresión de Kravetz a un joven detenido por la policía, a quien, según testigos, golpeó sin justificación tras acusarlo de robar el celular de su hijo, acusación que fue desmentida posteriormente.
El video del incidente, que fue grabado por un trabajador de un edificio, muestra a Kravetz, quien es cinturón negro de karate, golpeando al joven inmovilizado por la policía. La denuncia fue realizada por la madre del menor, quien acusó al funcionario de abuso de autoridad. Sin embargo, la causa, que está siendo investigada por la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas 39 de la Ciudad de Buenos Aires, se encuentra actualmente paralizada.
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La causa estancada
La denuncia, que ha levantado polémica, se encuentra en la Fiscalía 39 especializada en delitos de funcionarios públicos, pero el expediente ha avanzado poco. El caso ha sido calificado por dirigentes como Juan Grabois como una maniobra para garantizar el secretismo, ya que la causa fue caratulada con las iniciales de Kravetz, como si fuera un menor. La denuncia también ha generado preocupación entre sectores políticos, quienes temen que la investigación quede oculta debido a las conexiones del funcionario.
Kravetz, por su parte, justificó su accionar diciendo que su hijo había sido víctima de un intento de robo y que al encontrarse con los presuntos delincuentes los perseguía cuando se encontró con el joven detenido. Sin embargo, la versión de los testigos y el desmentido del robo dejaron en duda las motivaciones detrás de la agresión.
El episodio salió a la luz justo después de que el vocero oficial de la SIDE, Manuel Adorni, anunciara apresuradamente la designación de Kravetz como el nuevo subsecretario de Inteligencia del Estado. Esta designación generó controversia y puso en evidencia una posible guerra interna dentro del Gobierno, especialmente entre sectores cercanos a Mauricio Macri y el entorno de Javier Milei. A pesar de la rapidez con la que se conoció la noticia, la designación no ha sido formalizada en el Boletín Oficial, lo que genera dudas sobre su legitimidad.
Fuente: Página 12.


