Delegados y diplomáticos europeos señalaron que la implementación del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur implicará “sacrificios” para las economías del bloque sudamericano, incluida Argentina, debido a la necesidad de adaptación a nuevas reglas comerciales y mayor competencia internacional.
Las declaraciones fueron realizadas en el marco del Foro Económico Catalunya–Cono Sur, donde representantes europeos compararon el proceso con el ingreso de España a la Unión Europea en los años ochenta. Según afirmaron, aquel antecedente mostró que la apertura comercial implicó ajustes iniciales, pero también crecimiento económico a largo plazo.
El embajador de España en Argentina, Joaquín María de Arístegui Laborde, sostuvo que “nada es mágico ni gratis” y que el acuerdo demandará cambios jurídicos, productivos y comerciales. En la misma línea, otros funcionarios remarcaron que el proceso debe entenderse como una “co-prosperidad” entre ambos bloques.
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Los diplomáticos destacaron que sectores como la minería, la energía y la agroindustria podrían resultar beneficiados, especialmente por la demanda europea de litio y cobre en el marco de la transición energética. En ese sentido, subrayaron el potencial de Argentina y la región como proveedores de recursos estratégicos.
Sin embargo, también advirtieron que algunos sectores industriales podrían enfrentar mayores dificultades. Entre los más expuestos mencionaron la industria manufacturera, la producción de lácteos y el sector vitivinícola, que podrían verse afectados por la competencia y las normas del mercado europeo.
El debate incluyó además una mirada sobre la industria automotriz regional, donde se planteó la posibilidad de una reconversión hacia vehículos eléctricos, aprovechando los recursos minerales del Mercosur. Para los expositores, la clave será transformar la apertura comercial en desarrollo productivo e innovación.
Fuente: Ámbito Financiero.


