El deshielo polar, consecuencia del cambio climático global, está teniendo un impacto medible en la duración del día en la Tierra. Según estudios recientes de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (ETH), la pérdida de masas de hielo en Groenlandia y la Antártida está desplazando el agua hacia latitudes más bajas, lo que ralentiza la rotación del planeta.
El fenómeno se explica con la analogía de una patinadora artística que extiende sus brazos durante una pirueta, aumentando su inercia y ralentizando la rotación inicialmente rápida de la Tierra. Este cambio, aunque mínimo en milisegundos, tiene repercusiones significativas para sistemas cruciales como el tráfico de internet, las transacciones financieras y la navegación por GPS, todos dependientes de un cronometraje preciso.
MIRÁ TAMBIÉN: La más vista en Netflix es un remake de una película argentina
Los estudios indican que durante el siglo XX, las fluctuaciones del nivel del mar debidas al cambio climático variaron la duración del día entre 0,3 y 1,0 milisegundos por siglo (ms/cy), un efecto que se ha intensificado a 1,33 ms/cy desde el año 2000. Si las emisiones de gases de efecto invernadero continúan aumentando, se estima que este efecto podría alcanzar los 2,62 ms/cy para finales del siglo XXI, superando la influencia de la fricción causada por las mareas lunares.
A pesar de estos cambios, los investigadores tranquilizan que los efectos sobre el eje de rotación de la Tierra son menores y poco probables de representar un riesgo significativo. Sin embargo, subrayan la importancia de monitorear y entender cómo el cambio climático sigue afectando procesos fundamentales en nuestro planeta.
Fuente: The Guardian.
FOTO: AP.


