El estudio determinó que ciertos hongos microscópicos asociados a las raíces de los pinos ayudan a potenciar el crecimiento de las especies de pinos más invasoras.
Una investigación con participación de científicos del CONICET aportó nuevas evidencias sobre un fenómeno poco conocido de las invasiones biológicas: la colaboración entre especies exóticas para favorecer su expansión. El estudio determinó que ciertos hongos microscópicos asociados a las raíces de los pinos ayudan a potenciar el crecimiento de las especies de pinos más invasoras.
El trabajo fue publicado en la revista científica Biological Invasions y estuvo encabezado por el investigador Nahuel Policelli, del Instituto Patagónico para el Estudio de los Ecosistemas Continentales (IPEEC-CONICET), junto a especialistas de universidades de Estados Unidos.
Los pinos exóticos son considerados una de las principales amenazas para numerosos ecosistemas del mundo. Una vez que se expanden fuera de las plantaciones, pueden avanzar sobre estepas, pastizales y bosques, alterando la disponibilidad de agua, la vegetación nativa y el funcionamiento natural de los ambientes.
MIRÁ TAMBIÉN: Describen una nueva especie de caracol marino que habitó en Chubut hace 16 millones de años
Detrás de este proceso existe un aliado invisible: los hongos ectomicorrícicos. Estos organismos viven en asociación con las raíces de los pinos y les permiten absorber con mayor eficiencia agua y nutrientes del suelo. A cambio, reciben compuestos ricos en carbono producidos por los árboles.
Para analizar esta relación, los investigadores realizaron experimentos controlados con distintas especies de pinos y hongos que presentan diferentes niveles de capacidad invasora. Los resultados mostraron que los pinos más invasores crecieron más y mejor cuando estuvieron asociados con hongos igualmente invasores, que además colonizaron sus raíces con mayor intensidad.
Desde el equipo científico destacaron que este hallazgo permite avanzar hacia una comprensión más profunda de las invasiones biológicas. “Los resultados aportan evidencia a la idea de que los hongos simbiontes invasores modulan la capacidad de invasión de las plantas no nativas”, señalaron. Además, remarcaron que este modelo podría servir para estudiar otros procesos similares y contribuir a nuevas estrategias de conservación ambiental en regiones como la Patagonia.


