El 13 de marzo de 1904 se inauguró el Cristo Redentor de los Andes, un monumento emblemático que simboliza la paz y la cooperación entre Argentina y Chile. La estatua, obra del escultor argentino Mateo Alonso, se fundió en bronce a partir de antiguos cañones, transformando instrumentos de guerra en un mensaje de unidad.
Su construcción fue un desafío logístico sin precedentes: las piezas fueron trasladadas en tren hasta Mendoza y luego subidas a lomo de mula por senderos escarpados hasta los 3.834 metros de altura donde hoy se erige la escultura. El trabajo de cientos de personas permitió que el monumento quedara emplazado en el límite internacional, presenciado por delegaciones de ambos países.
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La escultura mide seis metros y descansa sobre un pedestal de cuatro metros, alcanzando un peso total de aproximadamente cuatro toneladas. Con la mano derecha extendida en señal de bendición y la izquierda sosteniendo una cruz, el Cristo Redentor domina ambas laderas de la cordillera, ofreciendo un símbolo de paz visible desde kilómetros a la redonda.
Cada año, miles de turistas nacionales y extranjeros visitan el Paso de la Cumbre, en Las Cuevas, para contemplar la obra y el imponente paisaje andino. La temporada de verano es ideal para el acceso, ya que el clima extremo y los fuertes vientos de la montaña dificultan la visita durante el invierno.
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Declarado Monumento Histórico Nacional y Patrimonio Cultural de la Nación, el Cristo Redentor de los Andes requiere mantenimiento constante debido a las bajas temperaturas y condiciones climáticas adversas. Su legado sigue recordando que el diálogo y la cooperación son fundamentales para construir un futuro común entre los pueblos.
Fuente: Billiken.


