Un estudio reciente reveló que Groenlandia perdió 2,347 kilómetros cúbicos de hielo en 13 años, un volumen comparable al lago Victoria, uno de los mayores cuerpos de agua dulce del mundo. Estas cifras alarmantes provienen de mediciones realizadas con los satélites CryoSat de la ESA y ICESat-2 de la NASA, especializados en el monitoreo del hielo polar.
El deshielo extremo alcanzó sus picos en 2012 y 2019, con pérdidas superiores a los 400 kilómetros cúbicos. Zonas como Sermeq Kujalleq, en el centro-oeste, y Zachariae Isstrøm, en el noreste, mostraron los mayores adelgazamientos, con disminuciones de hasta 75 metros.
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Este fenómeno no solo eleva el nivel del mar, sino que también altera la circulación oceánica y los patrones climáticos globales, impactando ecosistemas y comunidades. Según Nitin Ravinder, investigador del CPOM, contar con datos precisos es esencial para tomar decisiones informadas sobre el cambio climático.
La investigación publicada en Geophysical Research Letters confirma que combinar los datos de ambos satélites mejora significativamente la precisión de las estimaciones. Además, garantiza la continuidad del monitoreo en caso de que una misión falle.
Fuente: DW.
Imagen: NASA Earth/picture alliance.


