El entrenador de Irlanda, Heimir Hallgrímsson, quedó en el centro de la controversia antes de los partidos de la UEFA Nations League contra Israel al afirmar: “No jugamos con el genocidio, jugamos contra el genocidio. Jugamos contra Israel, no con Israel”. Sus declaraciones provocaron una dura respuesta de la Federación Israelí de Fútbol.
Hallgrímsson había reconocido previamente que dentro del plantel existía incomodidad por el contexto que rodea a los encuentros. “Ninguno de nosotros se siente cómodo jugando estos partidos, pero una vez que hemos decidido jugarlos, nos mantenemos unidos y jugamos como un solo equipo”, sostuvo el entrenador.
La Federación Irlandesa de Fútbol había solicitado a la UEFA la suspensión de Israel de las competencias internacionales y también pidió que ambos seleccionados fueran separados en futuros sorteos. La UEFA rechazó esta última solicitud y explicó que Irlanda e Israel no mantienen un conflicto directo que justifique esa medida.
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La polémica también generó protestas en Irlanda. Más de 160 deportistas firmaron una carta abierta para reclamar el boicot de los partidos y hubo manifestaciones frente al hotel de la delegación irlandesa. La FAI, sin embargo, mantuvo su decisión de disputar los encuentros previstos por la Nations League.
La Federación Israelí de Fútbol respondió a Hallgrímsson con un mensaje publicado en sus redes sociales, en el que calificó sus declaraciones como expresiones de “estupidez, ignorancia e hipocresía”. El organismo también cuestionó personalmente al entrenador por sus dichos.
Los partidos entre Irlanda e Israel se disputarán en sedes neutrales por razones de seguridad. El primero será el 27 de septiembre en Debrecen, Hungría, mientras que el segundo está programado para el 4 de octubre en Bačka Topola, Serbia. Este miércoles, Hallgrímsson reconoció que no fue acertado que sus declaraciones desviaran la atención del partido que Irlanda debe disputar previamente ante Kosovo.


