Ensayos de larga duración del INTA General Villegas demuestran que el uso planificado de residuos de feedlots mejora la calidad del suelo y la productividad.
Tras diez años de investigaciones, el INTA General Villegas confirmó que la aplicación estratégica de estiércol de feedlot transforma un residuo contaminante en un insumo de alto valor agronómico. Los ensayos de larga duración (ELD) revelaron incrementos de hasta un 26 % en los rendimientos de grano para cultivos de maíz y soja, consolidando una alternativa sustentable para los sistemas productivos locales.
La clave del éxito radica en la mejora de los parámetros químicos del suelo. Los técnicos observaron un aumento significativo del fósforo disponible hasta los 80 centímetros de profundidad, además de mejoras en el pH y la materia orgánica. Estos cambios estructurales, evaluados tras cuatro aplicaciones bienales de 20 toneladas por hectárea, demuestran el impacto positivo de la fertilización orgánica sostenida en el tiempo.
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Marianela Diez, referente del INTA, destacó que esta práctica permite reducir la dependencia de fertilizantes minerales externos, optimizando costos y disminuyendo la huella ambiental. No obstante, advirtió sobre la importancia de un monitoreo constante para evitar la acumulación excesiva de sales y sodio, recomendando dosis ajustadas y un seguimiento analítico riguroso del perfil del suelo.
Los detalles técnicos de estos avances se presentarán el próximo miércoles 4 de marzo en la jornada «Día de Campo 2026», en el campo experimental La Belita. El evento está dirigido a productores y asesores, e incluirá también estaciones sobre manejo de maíces de segunda, estrategias de ambientación y comparativos de fechas de siembra en soja.
Fuente y foto: argentina.gob.ar


