La Presidencia de Madagascar denunció este domingo un intento de golpe de Estado tras confirmarse que una unidad militar insurrecta se unió a las manifestaciones antigubernamentales en la capital, Antananarivo. Según un comunicado oficial, los grupos rebeldes buscan tomar el poder “por la fuerza y en contra de la Constitución y los principios democráticos”.
El presidente Andry Rajoelina, que la semana pasada había alertado sobre un posible levantamiento, enfrenta la peor crisis política desde su reelección en 2023. La Unión Africana expresó su “profunda inquietud” por la situación y llamó a preservar el orden constitucional en la isla del océano Índico.
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La unidad de élite del Ejército, conocida como CAPSAT, aseguró haber tomado el mando de las Fuerzas Armadas y difundió un video donde anunció que “todas las órdenes militares” emanan ahora de su cuartel general en Soanierana, en las afueras de la capital. Los soldados rebeldes también pidieron desobedecer las órdenes de reprimir las manifestaciones.
Las protestas, que comenzaron por los reiterados cortes de agua y electricidad, derivaron en una ola de indignación social liderada por jóvenes de la Generación Z. Con el correr de los días, el reclamo se transformó en una exigencia de dimisión del mandatario, quien había propuesto un diálogo nacional rechazado por los organizadores.
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Inspiradas en recientes movimientos juveniles en países como Kenia y Nepal, las movilizaciones se convirtieron en las más intensas que vive Madagascar en años. Mientras tanto, la tensión crece y la comunidad internacional sigue con atención los acontecimientos en una nación que podría estar al borde de un nuevo golpe de Estado.
Fuente: DW.


