El Gobierno argentino intentará destrabar la demorada revisión del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) durante las reuniones de primavera en Washington, a las que asistirá el ministro de Economía, Luis Caputo, sin un acuerdo técnico cerrado.
Las negociaciones, que se extienden desde febrero, se centran en la recalibración de las metas macroeconómicas, un paso clave para garantizar futuros desembolsos del organismo. En este marco, no se descarta una reunión con la titular del FMI, Kristalina Georgieva.
El principal punto de conflicto es el incumplimiento de la meta de reservas internacionales. El Banco Central no logró alcanzar el objetivo pactado, con un desvío estimado en unos 11.500 millones de dólares, lo que obligará al Gobierno a solicitar un waiver (perdón) ante el directorio del organismo.
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Desde el equipo económico argumentan que la situación respondió a la decisión de no intervenir en el mercado cambiario hasta alcanzar el piso de la banda, además de ventas de divisas en un contexto de presión financiera previo a las elecciones legislativas.
El frente de la deuda suma presión a las negociaciones: en 2026 los vencimientos superan los 21.900 millones de dólares, con un pico en julio. En un escenario de riesgo país elevado y mercados internacionales cerrados, el Gobierno recurre a emisiones en dólares para afrontar los compromisos.
En el plano fiscal, la administración de Javier Milei busca sostener el superávit acordado con el FMI, aunque enfrenta una caída de la recaudación y recortes en el gasto. Mientras tanto, Estados Unidos mantiene su respaldo político, aunque persisten objeciones técnicas sobre el programa económico.
Fuente: Perfil.


