Miles de personas enfrentan problemas por la mala calidad del aire mientras una extensa nube de humo afecta zonas de Indonesia, Malasia, Singapur y Filipinas. Más de 300.000 hectáreas ardieron en el país desde comienzos de año.
Una densa nube de humo provocada por incendios forestales afecta distintas regiones del sudeste asiático y se extiende desde Indonesia hacia países vecinos. Los focos se concentran principalmente en las islas de Borneo y Sumatra, donde las llamas llevan semanas generando importantes emisiones y un deterioro de la calidad del aire.
Desde enero, cerca de 300.000 hectáreas fueron afectadas por el fuego en Indonesia. Según especialistas del Servicio de Vigilancia de la Atmósfera de Copernicus, el volumen de emisiones registrado en los últimos días alcanzó niveles comparables con los de años particularmente críticos, como 2015 y 2019.
Los incendios generaron más de 23 millones de toneladas de emisiones durante los últimos siete días, de acuerdo con datos del sistema Fire Emission Watch. Los expertos atribuyen parte de la situación a las condiciones secas asociadas al fenómeno de El Niño, aunque advierten que la degradación de los bosques y la deforestación son factores estructurales que favorecen la propagación del fuego.
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Entre las principales prácticas señaladas se encuentra la denominada tala y quema, además de actividades vinculadas con la expansión de determinadas producciones agrícolas. La situación se agrava en las zonas de turberas, donde la materia orgánica acumulada puede volverse altamente inflamable cuando estos ambientes se secan.
El impacto sanitario ya alcanza a millones de personas. Más de cinco millones de habitantes de Borneo y Sumatra estuvieron expuestos a los riesgos derivados del humo, mientras que más de 1,4 millones de estudiantes debieron continuar sus clases a distancia debido al cierre de escuelas provocado por la contaminación del aire.
La emergencia también se extendió a otros países de la región. En el estado malasio de Sarawak, en Borneo, las autoridades declararon una situación de emergencia y anunciaron el cierre de unas 650 escuelas. En Filipinas, varias ciudades y provincias suspendieron las clases durante los días de mayor contaminación, mientras que el centro de Singapur llegó a registrar niveles de calidad del aire considerados insalubres.
Con información de France 24.


