La escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán provocó una fuerte venta de deuda soberana, suba de tasas y un salto del petróleo que reaviva temores inflacionarios.
Los mercados financieros internacionales comenzaron la semana con fuerte volatilidad debido a la intensificación del conflicto en Medio Oriente. La escalada entre Estados Unidos, Israel e Irán generó una venta masiva de bonos soberanos y un aumento generalizado en los rendimientos de la deuda pública a nivel global.
La reacción de los inversores estuvo impulsada en gran parte por el salto del precio del petróleo, que llegó a subir hasta un 28% y se acercó a los 120 dólares por barril, su nivel más alto desde 2022. El aumento se vincula con temores a interrupciones en el suministro energético y posibles bloqueos en rutas clave de transporte como el Estrecho de Ormuz.
En Estados Unidos, el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años registró su mayor avance desde enero, mientras que en Europa las tasas también subieron con fuerza. En Alemania tocaron su nivel más alto desde mediados de 2024 y en el Reino Unido los bonos a dos años se encaminan a su mayor incremento diario desde la crisis financiera provocada por el fallido plan económico del gobierno de Liz Truss en 2022.
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La presión también se trasladó a los mercados asiáticos. En Australia, los rendimientos de los bonos a tres años alcanzaron niveles que no se veían desde 2011, mientras que en Japón las tasas de largo plazo avanzaron con rapidez. En paralelo, los futuros de bonos alemanes cayeron a su nivel más bajo en casi quince años.
El nuevo escenario está modificando las expectativas sobre la política monetaria global. Antes del estallido del conflicto, los mercados apostaban a que la Reserva Federal comenzaría a bajar las tasas a mediados de año. Ahora, muchos operadores creen que los recortes podrían postergarse hasta septiembre o incluso descartarse durante 2026.
Analistas y organismos internacionales advierten además sobre el riesgo de un escenario de estanflación, en el que la inflación vuelve a acelerarse mientras el crecimiento económico pierde dinamismo. Según estimaciones del Fondo Monetario Internacional, un aumento sostenido en los precios de la energía podría elevar la inflación mundial y reducir el ritmo de expansión de la economía global.
Con información de Ámbito.


