El nuevo cardenal, quien ha dedicado años de su vida al trabajo con personas extranjeras en Madrid, planea aportar su experiencia al Colegio Cardenalicio. «Mi trabajo ha sido intentar hacer ver tanto a la Iglesia como a los Estados ya Europa que es necesario humanizar la migración», dijo.
Cobo se une al creciente coro de voces que abogan por una mejor acogida de los migrantes y refugiados en Europa. En este contexto, el cardenal expresó: «El inmigrante no es un número ni una amenaza». Hizo un llamado a afrontar el desafío migratorio desde una perspectiva humanitaria, recordando que Europa ha enfrentado desafíos similares en el pasado.
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Destacando la responsabilidad de la Iglesia en el tema migratorio, Cobo enfatizó la importancia de la fraternidad. «Si algo puede hacer la Iglesia ahora mismo en el tema migratorio es aportar fraternidad», afirmó. Instó a la Iglesia a mostrar que la fraternidad es posible ya alentar a los Estados y Europa a vivirla.
El arzobispo también elogió la inmigración latinoamericana en España, calificándola como un «fenómeno precioso». Subrayó que los inmigrantes latinoamericanos han enriquecido la sociedad española y que España también debe transformarse en una sociedad que abraza la diversidad.


