El presidente Rodrigo Paz impulsa un giro pragmático en la política exterior boliviana, restableciendo vínculos con Washington y priorizando la democracia como principio rector en sus relaciones internacionales.
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El gobierno de Rodrigo Paz inauguró una nueva etapa en la política exterior de Bolivia, marcada por la reanudación de relaciones diplomáticas con Estados Unidos y un distanciamiento del eje formado por Nicaragua, Cuba y Venezuela, aunque sin descartar el diálogo. Así lo confirmó el nuevo canciller Fernando Aramayo, quien delineó los principales ejes de la diplomacia boliviana bajo esta gestión.
Aramayo subrayó que la política exterior adoptará un “enfoque pragmático”, dejando atrás la alineación ideológica del Movimiento al Socialismo (MAS), predominante durante las administraciones de Evo Morales y Luis Arce. “Vamos a convivir con quienes compartimos valores democráticos, pero sin dejar de dialogar con quienes no los comparten plenamente”, afirmó.
Uno de los pasos más relevantes fue la apertura de un canal formal con Estados Unidos, casi dos décadas después de la expulsión del embajador estadounidense en 2008. El presidente Paz confirmó haber mantenido una comunicación con el subsecretario de Estado norteamericano Christopher Landau, con el objetivo de normalizar el vínculo bilateral. “Estados Unidos juega un rol preponderante, con el cual vamos a restablecer nuestra relación si así lo permiten las partes”, señaló el mandatario.
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En el ámbito regional, Paz busca diferenciarse de sus antecesores al priorizar la democracia como eje del relacionamiento internacional. La invitación a la líder opositora venezolana María Corina Machado, reciente Premio Nobel de la Paz 2025, a su ceremonia de asunción, simbolizó este cambio de rumbo. El mandatario reiteró su respaldo a la lucha democrática en Venezuela, manteniendo al mismo tiempo los canales diplomáticos abiertos.
El nuevo enfoque también incluye la revisión de la relación con Chile, país con el que Bolivia mantiene una histórica disputa por una salida soberana al mar. Aunque ambos países no tienen embajadores desde 1978, el presidente chileno Gabriel Boric asistió a la investidura de Paz y destacó su disposición al diálogo.
Con esta estrategia, el gobierno boliviano busca reposicionar al país en el escenario internacional, priorizando el respeto institucional, el equilibrio diplomático y la apertura a nuevos socios globales, alejándose del eje ideológico del MAS pero sin clausurar espacios de cooperación.
Fuente y foto: Infobae


