El uso de cargadores no originales o de baja calidad, sumado a la costumbre de dejarlos conectados a la corriente sin estar en uso, puede representar un riesgo para la seguridad del hogar y generar un consumo eléctrico innecesario. Especialistas en energía advierten que este hábito provoca el llamado consumo “fantasma” o “energía vampiro”, que incrementa el gasto eléctrico sin que los usuarios lo perciban.
Según datos de la International Energy Agency, el consumo eléctrico en modo de espera de dispositivos y cargadores supera los 400 teravatios-hora al año en todo el mundo. Incluso cuando no están cargando un dispositivo, los adaptadores continúan consumiendo electricidad, lo que se suma a la factura energética de los hogares.
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De acuerdo con estimaciones de la Energy Saving Trust, un cargador conectado sin uso puede consumir entre 0,1 y 0,5 vatios por hora. En el transcurso de un año, esto equivale aproximadamente a entre 5 y 10 kilovatios-hora por cargador, un gasto pequeño de forma individual pero significativo cuando se multiplica por millones de hogares.
Más allá del impacto económico, los expertos alertan sobre los riesgos de seguridad. Organismos como el County Durham and Darlington Fire and Rescue Service registraron un aumento de incendios eléctricos asociados a cargadores defectuosos o falsificados. Estos dispositivos, que no cumplen con las normas de seguridad, pueden provocar sobrecalentamientos o cortocircuitos.
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Ante este escenario, especialistas recomiendan utilizar cargadores originales o certificados por fabricantes reconocidos como Apple o Samsung, evitar cargar teléfonos sobre superficies blandas como camas o almohadas y desconectar los adaptadores cuando no estén en uso. Estas medidas simples pueden reducir el riesgo de accidentes y contribuir al ahorro energético en el hogar.
Fuente: Infobae.


