Los restos humanos de la tribu Naga, recolectados durante la era colonial, han revivido el debate sobre la repatriación y el respeto a las culturas indígenas.
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El descubrimiento de un cráneo del siglo XIX de la tribu Naga en una subasta en el Reino Unido sacudió profundamente a Ellen Konyak, miembro del Foro Naga para la Reconciliación (FNR). Este incidente no solo avivó el dolor histórico del colonialismo, sino que también renovó el compromiso de las comunidades naga por repatriar los restos de sus antepasados dispersos en museos y colecciones privadas alrededor del mundo.
El cráneo, que formaba parte de una colección belga y estaba valorado en más de 4.000 libras esterlinas, fue retirado de la venta tras las protestas de la comunidad naga y de académicos que calificaron la subasta como un acto deshumanizante. Este hecho, sin embargo, resalta un problema más amplio: miles de restos y artefactos naga permanecen en instituciones extranjeras, incluyendo 41 restos humanos en el Museo Pitt Rivers de la Universidad de Oxford, que alberga la mayor colección de objetos culturales naga.
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Los administradores coloniales europeos, durante el dominio británico en la región, recolectaron estos restos y artefactos, en ocasiones mediante intercambios, pero también a través de saqueos o confiscaciones. Hoy, el retorno de estos restos no solo implica una logística compleja, sino también un profundo proceso espiritual y cultural para los naga.
El FNR ha intensificado sus esfuerzos para sensibilizar a la comunidad y al mundo sobre la importancia de repatriar estos restos. Junto a antropólogos y expertos, el grupo está investigando la procedencia de los restos, organizando actividades educativas y debatiendo cómo honrar a sus ancestros en el momento de su retorno. Sin embargo, el proceso enfrenta desafíos, desde la burocracia internacional hasta el desconocimiento local sobre la existencia de estos restos en museos extranjeros.
Para Ellen Konyak y otros miembros del pueblo naga, esta lucha no es solo por el retorno de los restos, sino también por recuperar su historia y reivindicar una narrativa que, durante siglos, les fue arrebatada.
Fuente y foto: BBC


